La presidenta argumentó que el producto contiene «poca azúcar» en comparación con chocolates industriales, mientras funcionarios detallan sus tres presentaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso de las críticas hacia el Chocolate Bienestar —producto de la estrategia alimentaria gubernamental— que ostenta tres sellos de advertencia por exceso de calorías, azúcares y grasas saturadas. Durante su conferencia matutina, defendió su composición: «Es poco realmente lo que tiene de azúcar y contiene más cacao que los chocolates comerciales».
«Los sellos son por norma, no por riesgo»
Sheinbaum explicó que las advertencias obedecen a regulaciones, pero insistió en que el producto es más saludable que las opciones industriales: «Los chocolates de tiendas tienen mínimo porcentaje de cacao, mucha grasa y colorantes artificiales. Este solo lleva cacao y un poco de azúcar para saborizar».
La mandataria contrastó su fórmula con la de marcas populares, aunque no especificó datos nutricionales exactos. El debate surge mientras México enfrenta altos índices de obesidad y diabetes, condiciones vinculadas al consumo excesivo de azúcares.
Claudia Sheinbaum indica que el exceso de azúcares y otros aditivos en alimentos procesados es un buen tema de debate. Destaca que los productos de las tiendas del Bienestar tienen menor contenido de estos ingredientes y mayor porcentaje de cacao en el caso del chocolate.… pic.twitter.com/M7oAOPsWlM
— El Chamuco (@El_Chamuco) April 4, 2025
Tres presentaciones en camino
María Luisa Albores, directora de Alimentación para el Bienestar, detalló que el chocolate se distribuirá en:
- Tableta para mesa
- Barra tipo golosina
- Polvo para bebidas
El proyecto busca reactivar la producción nacional de cacao, aunque especialistas en nutrición cuestionan si un producto con sellos de advertencia debería promoverse como «bienestar». «El problema no son los ingredientes, sino la publicidad que lo presenta como saludable», advirtió un nutriólogo consultado.
Mientras las redes se dividen entre quienes apoyan la iniciativa y quienes la ven contradictoria con las políticas antiobesidad, el gobierno insiste en que su chocolate es una «alternativa menos procesada». El reto ahora será demostrarlo con evidencia nutricional clara.




