En Kereng Pangi, en Indonesia, se dio una escalofriante e impactante historia sobre «Pony», una orangutana que era obligada a prostituirse.
A la orangutana le ponían ropa de mujer, la maquillaban, la depilaban y le ponían joyas para llamar la atención de los clientes que solicitaban sus servicios.
La orangutana Pony fue separada de su madre desde su nacimiento y por ser un animal muy grande, siempre permanecía encadenada en el prostíbulo.
Varias mujeres la cuidaban, ya que por los abusos que recibía, le temía mucho a los hombres.
Le llaman Pony, una orangutana obligada a servir de prostituta.
Me parece horroroso, aunque no más que acostarse con Inés, Mª Dolores y bestias de su clase por mucho maquillaje que lleven pic.twitter.com/H1VM0wpmgO— david gonzal II*II (@davidgonzal123) November 29, 2018
Los clientes pagaban el equivalente a dos dólares para tener intimidad con la orangutana.
Aproximadamente 35 policías intervinieron para liberar al animal después de que los operadores del burdel amenazaron a los rescatadores de animales con cuchillos y armas.
La Autoridad Central de Conservación y Recursos Naturales de Kalimantan o BKSDA por sus siglas en inglés, realizaron la investigación que descubrió los abusos hacia este animal.
https://twitter.com/Haykodep/status/1023320137619914752
Los clientes, en su mayoría trabajadores agrícolas, abusaron del animal de manera continua durante años hasta que por fin pudieron rescatarla.
Cuando fue rescatada, la orangutana tenía abscesos, estaba maquillada y tenía aretes.
Después de ser rehabilitada en el Centro de Rehabilitación Nyaru Menteng, la orangután se encuentra bien física y mentalmente.
Pony convive con otros siete orangutanes y necesita permanecer en el Centro de Rehabilitación, ya que no tiene las habilidades para sobrevivir en su hábitat natural.





