La muerte de Elena Larrea, activista y fundadora del santuario de caballos Cuacolandia, sigue siendo motivo de conmoción tras revelarse nuevos detalles sobre las circunstancias que llevaron a su fallecimiento. Según su exnovia, Nallely Esparza, todo comenzó con un dolor en la rodilla después de una cirugía estética en enero.
Esparza compartió en redes sociales que semanas antes del fatídico día, Elena comenzó a experimentar un intenso dolor en la rodilla. A pesar de ello, optó por ignorarlo y no buscar atención médica de inmediato, mostrando su habitual terquedad. Finalmente, cuando el malestar se volvió insoportable, acudió a un fisioterapeuta, quien le diagnosticó una arteria tapada y le recetó medicamentos antiinflamatorios.
«Hace unas semanas ella empezó a tener un dolor en la rodilla y pues ese dolor se empezó a hacer más fuerte, más fuerte, lo dejó pasar, no sé por qué (…) La gente que la conoce sabemos que Elena es muy necia», explicó Nallely en un video que subió a redes sociales.
Sin embargo, en lugar de seguir las recomendaciones médicas, Elena pospuso su visita al médico, lo que empeoró la situación. Después de regresar del hospital, pidió comida a domicilio, pero ya no respondió los mensajes para confirmar el pedido. Cuando alguien llegó a su departamento, la encontraron inconsciente y la llevaron de urgencia al hospital.
«Todo se había complicado, trataron de llevarla al hospital más cercano, ella todavía respiraba. Cuando llegaron (al hospital), unos momentos antes, se desvaneció.»
«A los 20 minutos salieron y les dijeron que ya no había nada qué hacer, que Elena ya no estaba», comentó la exnovia de Elena Larrea, quien dice decidió hacer el video para aclarar que la activista murió a consecuencia de una trombosis y no porque la hayan “silenciado”, como se comenzó a rumorar en redes sociales.
A pesar de los esfuerzos del personal médico, Elena no pudo ser salvada. Esparza aclaró que la muerte de Elena fue el resultado de una trombosis y no de ninguna acción maliciosa, desmintiendo así los rumores que circularon en las redes sociales. Aunque su partida deja un vacío en Cuacolandia, el legado de Elena perdura en la memoria de quienes luchan por el bienestar de los animales.




