El ataque ocurrido el 20 de abril de 2026 en Teotihuacán dejó una víctima mortal y varios heridos; autoridades investigan el perfil extremista del agresor.
El tiroteo registrado el pasado 20 de abril de 2026 en la zona arqueológica de Teotihuacán continúa generando conmoción, luego de que autoridades identificaran a Julio César “N” como el presunto responsable del ataque.
Se trata de un joven de 27 años originario de la Ciudad de México, con domicilio en la colonia La Purísima Ticomán, en la alcaldía Gustavo A. Madero. Su identidad fue confirmada tras el hallazgo de documentos oficiales en el lugar de los hechos, entre ellos una credencial del Instituto Nacional Electoral.
Este dato permitió a las autoridades avanzar rápidamente en la apertura de la carpeta de investigación, que actualmente se encuentra a cargo de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.
Uno de los puntos más relevantes del caso es el perfil del agresor. De acuerdo con las primeras indagatorias, Julio César “N” mantenía actividad en redes sociales donde difundía contenido extremista y publicaciones relacionadas con la violencia.
Las investigaciones también apuntan a que presuntamente tenía vínculos con comunidades digitales que idolatran ataques armados, como el ocurrido en Columbine, además de mostrar afinidad por ideologías radicales. Incluso, existen registros que indican que realizaba gestos asociados a posturas de corte nazi desde una edad temprana, lo que ha encendido alertas sobre posibles señales previas no detectadas.
El ataque ocurrió en la zona de la Pirámide de la Luna, uno de los puntos más concurridos del sitio arqueológico. Según los reportes, el agresor ingresó armado, amenazó a turistas y posteriormente abrió fuego contra quienes se encontraban en el lugar.
El saldo preliminar fue de una turista canadiense que perdió la vida, además de al menos seis personas heridas. Tras perpetrar el ataque, el propio agresor se quitó la vida en el sitio.
Los hechos provocaron momentos de pánico entre visitantes nacionales y extranjeros, lo que derivó en un despliegue inmediato de elementos de seguridad para acordonar la zona y atender a las víctimas.
Hasta el momento, las autoridades continúan con las indagatorias para esclarecer el móvil del ataque, el entorno personal del agresor y el origen de las armas utilizadas.
El caso ha reavivado la preocupación sobre la seguridad en sitios turísticos de alta afluencia y el impacto de la radicalización en redes sociales, un fenómeno que expertos advierten puede escalar si no se detecta a tiempo.




