Candice Marie Sánchez-García comparte su vida rural en Puebla mientras ayuda a migrantes a reintegrarse tras su regreso a México
Candice Marie Sánchez-García, mejor conocida como “La güerita 70”, es una creadora de contenido originaria de Estados Unidos que ha ganado notoriedad por su activismo en favor de las familias afectadas por la deportación. Su historia comenzó en 2016, cuando decidió abandonar su país para seguir a su esposo, un migrante mexicano que fue deportado.
Desde entonces, Candice y su familia viven en una zona rural de Puebla, donde se dedican a brindar apoyo emocional, orientación en trámites migratorios y opciones laborales remotas a quienes, como ellos, enfrentan el complejo proceso de volver a empezar en México.
A través de su cuenta de TikTok, @laguerita70, Candice comparte escenas de su vida cotidiana, pero también reflexiona sobre el impacto humano de la deportación:
“Nuestro hijo mayor y yo nos mudamos a México para mantener unida a nuestra familia. Yo no voté por Donald Trump. Aunque he vivido en México durante ocho años, voto en todas las elecciones. Nuestras plataformas son sobre nuestra vida en México”, explicó.
Candice ha utilizado sus redes sociales no solo para mostrar lo bello de México, sino también como un espacio de ayuda y difusión para quienes enfrentan procesos de deportación:
“El objetivo de nuestras plataformas es mostrarte México y lo hermoso que es. También trabajamos para conectar con familias que se ven afectadas por la deportación”, expresó.
Consciente de la complejidad del tema, la influencer insiste en que no se trata de un problema de blanco y negro, sino de zonas grises llenas de personas y emociones:
“Muchas veces la gente intenta hacer de la deportación una cuestión de blanco y negro y no creo que lo sea. Es un tema muy gris porque hay seres humanos involucrados, y no creo que puedas simplificarlo así”.
En sus videos, Candice muestra con orgullo la familia que formó en México, junto a su esposo mexicano, quien si bien es más reservado frente a la cámara, apoya el activismo de su pareja.
Con más de ocho años de vida en el país, “La güerita 70” se ha convertido en un puente entre dos mundos: el de quienes migran con la esperanza de un futuro mejor, y el de quienes, al ser deportados, enfrentan el reto de reconstruir su vida.




