Un inmunógeno probado en primates no humanos logró inducir anticuerpos neutralizantes tras una sola dosis, un avance sin precedentes que podría reducir drásticamente los protocolos de vacunación contra el VIH.
A pesar de décadas de investigación, hasta ahora no existe una vacuna aprobada contra el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y los desarrollos en curso han mostrado niveles de eficacia limitados, además de requerir siete, ocho o incluso hasta 10 inyecciones para comenzar a generar anticuerpos. No obstante, un nuevo avance científico podría marcar un punto de inflexión en este campo.
Este martes se dio a conocer el desarrollo de una vacuna experimental que, en primates no humanos, logró inducir anticuerpos neutralizantes contra el VIH tras una sola inyección, algo que no se había observado anteriormente. El estudio fue liderado por Amelia Escolano, investigadora del Centro de Vacunas e Inmunoterapia del Instituto Wistar, y sus resultados fueron publicados en la revista Nature Immunology.
“Normalmente, los protocolos de vacunación contra el VIH requieren siete, ocho o incluso 10 inyecciones para que se empiece a observar neutralización. En el caso de nuestro inmunógeno, WIN332, lo inyectamos una vez y ya observamos cierta neutralización”, explicó Escolano, autora principal del estudio.
De acuerdo con un comunicado del Instituto Wistar, este hallazgo representa “algo nunca antes observado en el campo” y abre la posibilidad no solo de contar con una vacuna contra el VIH, sino de que esta tenga un esquema de vacunación simple y accesible a nivel mundial, uno de los principales retos en la lucha contra la enfermedad.
El avance fue posible gracias a un enfoque innovador que desafía las suposiciones tradicionales sobre cómo diseñar una vacuna eficaz contra el VIH. El principal obstáculo histórico ha sido la alta tasa de mutación del virus, lo que llevó durante años a enfocar los esfuerzos en una región conservada de una proteína ubicada en la capa externa del virus.
De forma natural, esa región contiene una molécula de azúcar que se consideraba indispensable para generar anticuerpos. Sin embargo, el equipo de Escolano demostró que también es posible inducir anticuerpos efectivos sin dicha molécula, lo que permitió obtener una respuesta inmune con una sola dosis.
“Al ir en contra de una creencia común en el campo, logramos una baja neutralización tras una sola inmunización, que aumentó aún más tras una dosis de refuerzo adicional, algo nunca antes observado”, señaló la investigadora.
Los resultados mostraron que en solo tres semanas después de la primera aplicación se detectó neutralización del virus, un plazo sin precedentes. Con una segunda inyección, los niveles de anticuerpos aumentaron de forma significativa.
Ignacio Relano-Rodríguez, primer autor del estudio, destacó que, de confirmarse estos resultados en humanos, el impacto sería considerable: “Si este enfoque tiene éxito, podríamos alcanzar la inmunidad deseada con tan solo tres inyecciones. Esto acortaría los protocolos de vacunación y los haría más asequibles”.
Aunque el desarrollo aún se encuentra en fase experimental y no ha sido probado en humanos, los investigadores subrayan que se trata de uno de los avances más prometedores en la búsqueda de una vacuna contra el VIH, una enfermedad que sigue representando un desafío global para la salud pública.




