Altas temperaturas de hasta 35 grados encenderán las alertas en la capital; autoridades piden extremar precauciones ante el riesgo de golpe de calor.
La Ciudad de México se alista para enfrentar una intensa ola de calor que ya circula en redes sociales bajo el nombre de “Niño Infernal”, debido a las condiciones extremas que se esperan en los próximos días.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, una combinación de alta presión atmosférica y baja humedad provocará un ambiente significativamente más caluroso en el Valle de México, elevando los termómetros por encima de lo habitual.
🌡️ Temperaturas al límite
Las previsiones indican que las temperaturas podrían alcanzar entre los 30 y 35 grados Celsius, con una sensación térmica aún mayor por la intensa radiación solar.
Este escenario representa un cambio importante frente a condiciones más templadas registradas en semanas anteriores, lo que ha encendido alertas entre autoridades y especialistas.
☀️ ¿Qué está provocando este fenómeno?
Expertos señalan que este incremento en el calor está relacionado con condiciones similares al fenómeno de El Niño, el cual favorece la disminución de lluvias y el aumento de temperaturas en distintas regiones del país.
⚠️ Recomendaciones ante el calor extremo
Ante este panorama, autoridades han emitido una serie de medidas para reducir riesgos a la salud:
- Evitar la exposición al sol entre las 11:00 y 16:00 horas
- Mantener una adecuada hidratación
- Usar protector solar, gorra o sombrero
- No dejar a personas o mascotas dentro de vehículos
- Identificar síntomas de golpe de calor
🚨 Riesgos para la salud
El calor extremo puede provocar deshidratación, mareos y golpes de calor, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
📅 ¿Cuánto durará?
Aunque no hay una fecha exacta para el fin de esta ola de calor, se espera que las altas temperaturas se mantengan durante gran parte de la semana, por lo que se recomienda a la población mantenerse informada y tomar precauciones constantes.
El fenómeno no solo impacta la vida cotidiana, también vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de las grandes ciudades frente a eventos climáticos cada vez más intensos.




