A una semana del ataque armado en la zona arqueológica, autoridades implementan nuevas medidas de seguridad, incluyendo arcos detectores y mayor vigilancia, aunque algunos trabajadores reportan afectaciones.
A una semana de la balacera registrada en la zona arqueológica de Teotihuacán, que dejó un saldo de dos personas muertas y al menos 13 turistas lesionados, las autoridades comenzaron a implementar nuevas medidas de seguridad en uno de los sitios turísticos más importantes de México.
El cambio más visible es la instalación de arcos detectores de metal en los accesos principales, una medida que busca prevenir el ingreso de armas y reforzar el control sobre quienes ingresan al complejo, particularmente en áreas cercanas a la Pirámide de la Luna, donde ocurrió el ataque.
Nuevos controles en accesos
Además de los arcos detectores, también se incrementó la presencia de elementos de la Guardia Nacional, quienes ahora realizan inspecciones aleatorias a vehículos que ingresan a la zona.
Durante estos operativos, los agentes solicitan a los conductores abrir cajuelas y guanteras como parte de revisiones preventivas. De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, estas acciones forman parte de una estrategia de proximidad social para garantizar la seguridad de visitantes nacionales y extranjeros.
Algunos turistas han recibido positivamente estas medidas.
“Qué bueno que haya más seguridad, porque antes pasaba uno como Juan por su casa, y no había ningún control”, comentó un visitante.
Otro asistente coincidió en la necesidad de reforzar la vigilancia tras lo ocurrido:
“Está muy bien que haya seguridad aquí y en todas partes”.
Inconformidad entre comerciantes
Sin embargo, no todos los sectores ven con buenos ojos los nuevos filtros. Artesanos y vendedores que trabajan dentro del sitio han manifestado su inconformidad, al señalar que las revisiones afectan directamente sus actividades.
De acuerdo con sus testimonios, las restricciones les impiden ingresar herramientas básicas que utilizan para reparar o mantener sus productos, como pinzas o encendedores.
“Sí nos afecta como vendedores. No nos permiten traer muchas cosas o herramientas que a veces ocupamos”, explicó uno de los comerciantes, quien además propuso habilitar accesos diferenciados para trabajadores y turistas.
Opiniones divididas tras el ataque
A pesar de las molestias, otros trabajadores respaldan las nuevas disposiciones, especialmente quienes vivieron de cerca el ataque armado.
“Yo creo que es muy bueno, porque dicen que hay que tener mayor seguridad por todas las familias que vienen”, expresó Guadalupe, comerciante de la zona.
El recuerdo del incidente aún está presente entre quienes laboran y visitan Teotihuacán, lo que ha influido en la percepción de riesgo y en la aceptación de medidas más estrictas.
Inversión millonaria en seguridad
El Instituto Nacional de Antropología e Historia informó que la instalación de estos sistemas forma parte de un proyecto de inversión cercano a los 30 millones de pesos, enfocado en modernizar la seguridad del sitio arqueológico.
Esta estrategia no solo responde al reciente ataque, sino también a la necesidad de proteger un espacio que recibe millones de visitantes cada año.
Un sitio emblemático bajo mayor vigilancia
Las nuevas medidas marcan un antes y un después en el acceso a Teotihuacán, donde históricamente el control era mínimo. Ahora, el sitio enfrenta el reto de equilibrar la seguridad con la experiencia turística y las actividades económicas de quienes dependen del flujo de visitantes.
Mientras las autoridades continúan evaluando los resultados de estas acciones, el episodio ha dejado claro que incluso los espacios culturales más emblemáticos no están exentos de riesgos, obligando a replantear los esquemas de protección en lugares de alta afluencia.




