La popular figura viral del futbol ya enfrenta una disputa por derechos de marca entre un particular en Yucatán y la familia que asegura su propiedad
El fenómeno viral del Mundial 2026, conocido como “El Pato Merlín”, dejó de ser solo una sensación en redes sociales para convertirse en un caso legal que ya llegó hasta las autoridades mexicanas de propiedad industrial. La popularidad del ave, que se ganó el cariño de aficionados al futbol durante la Copa del Mundo, ahora está en disputa por su registro comercial.
De acuerdo con documentos recientes, un ciudadano identificado como David Sides Fuentes presentó ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial una solicitud para registrar la marca “El Pato Merlín. El pato de la suerte”, lo que encendió las alertas sobre un posible intento de apropiación de una figura que ya es ampliamente reconocida en internet.
Un registro que incluye uso comercial y político
La solicitud presentada contempla un uso bastante amplio de la marca, que abarca desde publicidad y promociones hasta campañas de tipo político y actividades empresariales. El registro, en caso de ser aprobado, otorgaría derechos exclusivos sobre el nombre y la imagen en las categorías solicitadas.
La situación generó controversia porque la familia propietaria del famoso pato apenas comenzó con el proceso para proteger legalmente su imagen, luego de que el personaje se volviera tendencia durante el Mundial.

En medio de esta disputa, el caso abrió el debate sobre lo vulnerable que puede ser una identidad viral en internet cuando no se protege de inmediato ante el sistema de propiedad industrial.
Reacción desde Palacio Nacional
El tema llegó hasta la conferencia matutina, donde la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, calificó como un abuso el intento de registrar la marca por parte de una persona ajena a la familia del animal.
Además, señaló que el gobierno brindó apoyo para que los dueños pudieran avanzar con su propio trámite ante el IMPI, con el objetivo de proteger la imagen del ave y evitar su uso sin autorización.

La familia también busca blindar la marca
Por su parte, Karla Gómez, propietaria de Merlín, confirmó que ya inició formalmente el registro correspondiente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, con la intención de impedir que terceros se beneficien económicamente de la popularidad del pato.
El organismo aún deberá analizar ambas solicitudes para determinar quién tiene el derecho legítimo sobre la marca, en un caso que podría sentar precedente sobre la protección de personajes virales en México.
Mientras tanto, el caso del Pato Merlín refleja cómo la fama digital puede transformarse rápidamente en un activo comercial disputado, donde la rapidez en los registros puede definir quién controla su explotación futura.





