El llamado cara de niño suele salir de la tierra durante la temporada de lluvias; aunque su apariencia puede resultar intimidante, no es venenoso y generalmente no representa un peligro para las personas.
Con la llegada de la temporada de lluvias, algunos insectos que pasan buena parte del año ocultos bajo tierra comienzan a aparecer con mayor frecuencia. Uno de los que más llama la atención es el conocido como cara de niño o grillo de Jerusalén.
Su aspecto puede provocar temor debido a su cabeza grande, cuerpo robusto y patas desarrolladas, pero detrás de su apariencia se encuentra un insecto que cumple una función dentro de los ecosistemas y que no representa un riesgo importante para las personas.
El cara de niño pertenece al género Stenopelmatus y está emparentado con los grillos.
¿En qué estados de México hay más ‘cara de niño’?
Estos insectos suelen encontrarse en zonas montañosas, terrenos con vegetación, jardines y lugares donde existe suficiente humedad.
En México tienen una distribución amplia y algunas de las entidades donde suelen observarse con mayor frecuencia son:
- Michoacán
- Querétaro
- Tlaxcala
- Ciudad de México
Sin embargo, su presencia no se limita a estos estados. De acuerdo con especialistas del Instituto de Biología de la UNAM, las especies de este grupo pueden encontrarse desde el norte de México hasta distintas regiones de Centroamérica y Sudamérica, incluyendo zonas de Panamá y Ecuador.
¿Por qué salen durante la temporada de lluvias?
El cara de niño pasa gran parte de su vida debajo de la tierra, entre piedras, raíces y otros espacios protegidos.
Cuando comienzan las lluvias, los cambios en la humedad y las condiciones del suelo pueden provocar que estos insectos abandonen temporalmente sus refugios para desplazarse y buscar alimento.
Por esta razón, durante esta época pueden aparecer en jardines, patios e incluso dentro de algunas viviendas.
Encontrar uno en casa no significa necesariamente que exista una plaga. En muchos casos, su presencia simplemente está relacionada con las condiciones ambientales propias de la temporada.
¿El ‘cara de niño’ es venenoso?
Una de las principales dudas alrededor de este insecto es si resulta venenoso o peligroso.
La respuesta es no. El cara de niño no es considerado un insecto venenoso y tampoco representa una amenaza importante para las personas.
De acuerdo con información atribuida al investigador Alejandro Zaldívar Riverón, estos insectos son omnívoros y participan en procesos naturales del ecosistema.
Además de consumir materia vegetal, pueden alimentarse de otros pequeños invertebrados, por lo que forman parte de las relaciones naturales que ayudan a mantener cierto equilibrio en el ambiente.
¿Puede morder a una persona?
Aunque no es venenoso, el cara de niño cuenta con mandíbulas capaces de producir una mordedura dolorosa si se siente amenazado o es manipulado.
Sin embargo, una mordedura no suele representar un riesgo grave para una persona.
Por ello, la recomendación es evitar tomarlo directamente con las manos, especialmente si el insecto se encuentra agitado.
¿Cómo evitar que entren a casa?
Si durante las lluvias comienzan a aparecer cerca de la vivienda, existen algunas medidas sencillas para reducir la posibilidad de que ingresen:
- Sellar grietas y pequeñas aberturas.
- Revisar puertas y ventanas que tengan espacios por donde puedan entrar.
- Mantener despejadas las zonas cercanas a las entradas.
- Revisar jardines y áreas con abundante vegetación.
- Evitar acumular piedras, madera, hojas y otros materiales junto a las paredes de la vivienda.
También existen recomendaciones populares para utilizar aromas como menta, eucalipto o lavanda como repelentes naturales, aunque su eficacia puede variar y no debe considerarse un método garantizado de control.
¿Qué hacer si encuentras uno dentro de tu casa?
Los especialistas recomiendan evitar matarlo, ya que se trata de un insecto que forma parte del ecosistema.
Una alternativa sencilla consiste en colocar un recipiente sobre el animal y deslizar cuidadosamente un cartón o una hoja rígida por debajo para atraparlo sin tocarlo directamente.
Posteriormente, puede ser trasladado al exterior, preferentemente a una zona con tierra y vegetación.
Así que si durante estas lluvias aparece un extraño insecto con cabeza grande en el jardín, patio o incluso dentro de casa, no hay razón para entrar en pánico: probablemente se trate de un cara de niño, un visitante temporal que suele aparecer cuando las condiciones de humedad son favorables.




