Vecinos de la Ciudad de México han levantado la voz ante lo que consideran una práctica injusta: el encarecimiento del Cablebús, un medio de transporte popular en la capital mexicana. La controversia surgió cuando un internauta descubrió que agencias de viajes estaban vendiendo recorridos en Cablebús a precios significativamente más altos que el costo real del boleto.
Según la revelación, al menos dos agencias de viajes ofrecen paquetes turísticos que incluyen viajes en las Líneas 1 y 2 del Cablebús, con precios que oscilan entre 400 y 600 pesos mexicanos, a pesar de que los boletos regulares solo cuestan 7 pesos. Esta disparidad de precios ha generado indignación entre los ciudadanos, quienes ven en esta práctica una explotación del turismo y un impacto negativo en la economía local.
Una de las agencias ofrece un tour de 4 horas y media que incluye visitas a lugares como el Museo de las Culturas y el Mercado Quetzalcóatl, con un costo de 706 pesos mexicanos. Por otro lado, otra empresa ofrece un recorrido por áreas alejadas de la ciudad, con un costo de 504 pesos mexicanos, con el supuesto objetivo de mostrar las diferentes formas de vida de los capitalinos.
Además de las agencias de viajes, también se ha señalado la participación de algunos residentes locales y propietarios de Airbnb, quienes han estado ofreciendo recorridos en Cablebús a precios igualmente excesivos. Esta situación ha reavivado las preocupaciones sobre la gentrificación en la Ciudad de México, un fenómeno que afecta a las comunidades de bajos ingresos al aumentar los precios de vivienda, alimentos y servicios.

La denuncia ha generado un debate sobre la necesidad de regular el turismo y proteger los intereses de los residentes locales. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha explicado que la gentrificación es un proceso preocupante que puede expulsar a las comunidades de bajos ingresos de sus hogares históricos debido a la llegada de nuevos residentes con un mayor poder adquisitivo.
Con esta polémica, se espera que las autoridades locales tomen medidas para abordar el problema y proteger los intereses de los residentes locales, garantizando que el turismo en la Ciudad de México beneficie a todos de manera justa y equitativa.




