En los últimos días, el nombre de la icónica cantante estadounidense Taylor Swift ha captado la atención, no por su vida amorosa, sino por una advertencia legal que envió a Jack Sweeney, un estudiante universitario que ha estado involucrado en la búsqueda y publicación en redes sociales sobre los despegues y aterrizajes de aviones y helicópteros, incluyendo los de Swift.
Según informes de «The Washington Post», Sweeney, un estudiante de programación y emprendimiento en la Universidad de Florida Central, recibió un cese y desistimiento en diciembre pasado del equipo legal de Taylor Swift. En la carta, los abogados de la cantante le instaron a detener sus actividades, advirtiéndole que tomarían «todos y cada uno de los recursos legales» si persistía en su comportamiento de acecho y hostigamiento.
Sweeney, conocido por administrar varias cuentas en redes sociales que rastrean aviones y helicópteros propiedad de celebridades, políticos y oligarcas, se ha convertido en un destacado seguidor de las actividades aéreas de figuras públicas, incluyendo a Taylor Swift.
Una de las cuentas que Sweeney manejaba, denominada «Taylor Swift Jets (Tracking)», proporcionaba información detallada sobre los vuelos cortos de la artista, incluyendo gastos por vuelo y emisiones de dióxido de carbono (CO2). En su última publicación, la cuenta reveló que la información era referente a vuelos anteriores al 4 de febrero de 2024, ya que el jet «N898TS» había sido vendido, y actualmente Swift posee un jet diferente, el «N621MM».
Esta controversia se suma a la crítica ambiental que enfrenta Taylor Swift debido al uso frecuente de jets privados. La artista se encuentra entre los famosos que más contaminan, según datos de Celebrity Jets/Yard recopilados en julio de 2022. Según estos datos, Swift y otros famosos emitieron un promedio de 3,376.64 toneladas de CO2 en vuelos que, en promedio, duraron solo 71.77 minutos y recorrieron 107 kilómetros por vuelo.
Los críticos sostienen que la contribución de Swift a la contaminación atmosférica contradice sus esfuerzos en otros aspectos, como su activismo por la igualdad de género y su apoyo a causas sociales. La controversia legal con Sweeney y las críticas ambientales resaltan los desafíos que enfrentan las celebridades cuando se trata de equilibrar su vida privada, su impacto ambiental y la percepción pública.
Hasta el momento, la respuesta de Taylor Swift y su equipo legal a estas cuestiones sigue siendo objeto de debate y discusión en las redes sociales y la opinión pública. La cantante se enfrenta a la difícil tarea de gestionar su imagen pública en medio de controversias legales y ambientales.




