El cantante guatemalteco se reencontró con el mexicano que conoció hace décadas en la Ciudad de México y recordó cómo su relación pasó de un viaje en taxi a compartir 12 giras musicales.
El cantante guatemalteco Ricardo Arjona sorprendió a Pocho, un taxista mexicano que conoció hace varias décadas en la Ciudad de México y que posteriormente se integró a su equipo de trabajo, al regalarle un automóvil como muestra de agradecimiento por su amistad y los años que han compartido.
El momento, difundido en redes sociales en octubre de 2026, muestra el reencuentro de ambos en una calle de la capital mexicana. Lo que comenzó como una conversación entre viejos conocidos terminó con una sorpresa que dejó al mexicano sin palabras durante algunos segundos.
Así fue la sorpresa de Ricardo Arjona para su amigo Pocho
En la grabación, Arjona aparece junto a Pocho, quien acude vestido formalmente y reconoce estar nervioso. Al inicio del encuentro, el cantante bromea con él y comenta que pocas personas conocen la importancia de la relación que han mantenido durante tantos años.
El intérprete explica que regresar a México es motivo de celebración para él y su equipo, antes de dedicarle unas palabras a su antiguo colaborador.
“Para nosotros, tú eres una celebración”, le dice.
Arjona recuerda que conoció a Pocho en esa misma zona de la Ciudad de México, cuando detuvo un taxi en una esquina. En aquel entonces, el mexicano trabajaba como conductor, sin imaginar que años después formaría parte de las producciones del artista.
Durante la conversación, ambos recuerdan las giras en las que trabajaron juntos. Arjona calcula inicialmente que fueron ocho, pero Pocho lo corrige: en realidad, participaron en 12 giras.
La respuesta sorprende al cantante, quien reconoce la cantidad de años que compartieron. También recuerdan detalles de aquella primera etapa de su amistad, incluido el taxi amarillo que conducía Pocho, cuyo color Arjona había olvidado y confundía con el verde.
“Decidimos hacerte un homenaje y ese es para ti”
Después de recordar algunas anécdotas, Arjona le pide a Pocho que mire hacia una esquina. Ahí se encuentra el automóvil que preparó para regalárselo.
“Decidimos hacerte un homenaje y ese es para ti”, le dice el músico.
Pocho observa el vehículo sorprendido y pregunta si realmente se lo está regalando. Arjona confirma que el automóvil es suyo y le insiste en que no se trata de una broma.
El mexicano agradece el obsequio y se acerca para conocer el interior del coche. Mientras ambos conversan, el cantante bromea con la posibilidad de que su amigo lo lleve a dar una vuelta y le pregunta si sabe cómo encender los automóviles modernos.
La escena provoca risas entre los presentes, que aplauden mientras Pocho observa su nuevo vehículo.
Ante la incredulidad de su amigo, Arjona vuelve a confirmar que el regalo es auténtico.
“Pocho, esto no es actuación, esto es tuyo”, le dice.
El mexicano también recuerda otros gestos que el artista tuvo con él a lo largo de los años. Entre ellos, menciona que Arjona le regaló una escenografía que posteriormente pudo aprovechar para obtener ingresos.
“Me acuerdo cuando me regaló la escenografía, que no tiene idea usted cuánto le saqué a esa escenografía”, cuenta Pocho, provocando la sorpresa del cantante, quien responde que le da gusto saberlo.
Antes de despedirse, Arjona le pregunta si llamará a su hijo para que lo ayude a llevar el automóvil. Pocho responde que sí y toma su teléfono para darle la noticia.
“Me regaló un carro, Ricardo”, se escucha decir al hombre durante la llamada, mientras el cantante permanece a su lado.
La historia de Ricardo Arjona con los taxistas de la Ciudad de México
El regalo a Pocho también remite a los recuerdos que Ricardo Arjona ha compartido sobre sus primeros años en México y las experiencias que marcaron su relación con la capital.
El cantante ha contado que una vivencia con un taxista inspiró su canción “El taxista”. Según su relato, en una ocasión un conductor que lo llevó al aeropuerto le recomendó hospedarse en el Hotel Pisa.
Arjona recordó que, mientras bajaba sus maletas por las escaleras del inmueble, el conductor le hizo una petición que permaneció en su memoria: “Acuérdese de escribirnos una canción a los taxistas”.
Otro sitio que el artista ha mencionado al recordar aquella etapa es el bar El Chato, donde acudía durante sus primeros años de carrera. Según ha relatado, algunas personas lo invitaban a beber cuando interpretaba “Señora de las cuatro décadas”.
La relación con Pocho comenzó con un viaje en taxi y se prolongó durante décadas, hasta convertirlo en parte del equipo que acompañó al cantante en 12 giras. El automóvil que recibió ahora se suma a los recuerdos que ambos han construido a lo largo de su amistad.




