Una campaña promovida por empresarios permite la entrada a playas siempre que los visitantes no lleven sus propios alimentos o sombrillas, obligándolos a consumir dentro a precios elevados.
Hoteleros, restauranteros y clubes de playa de Tulum han lanzado una campaña para “promover el acceso libre a las playas”, pero con la condición de que los visitantes no pueden ingresar con su propia comida, bebida, sombrillas o sillas. Los empresarios argumentan que “todo lo necesario” se encuentra disponible dentro de los establecimientos, aunque a precios elevados característicos de la zona de lujo.
El presidente municipal Diego Castañón se ha sumado a la iniciativa “invitando” a la población a visitar las playas, una estrategia que críticos señalan como una forma de limitar el disfrute verdadero de los espacios públicos. La situación se da en un contexto donde Tulum pierde atractivo turístico por sus altos costos y falta de identidad.
Aunque las autoridades anunciaron acuerdos para garantizar mayor acceso a las playas en colaboración con hoteles y el Congreso, la prohibición de ingresar alimentos y artículos personales obliga a los turistas a consumir dentro de los establecimientos, lo que genera cuestionamientos sobre la verdadera libertad de acceso a estos espacios públicos.




