Una mujer en Polanco generó debate en redes tras reclamar la falta de queso cottage y leche de almendra en Costco durante varios días consecutivos.
Una mujer residente de Polanco se volvió tendencia en redes sociales luego de manifestar su molestia por no encontrar queso cottage ni leche de almendra en una sucursal de Costco durante varios días consecutivos.
De acuerdo con el testimonio difundido en plataformas digitales, la clienta acudió al establecimiento durante una semana con la intención de comprar ambos productos, recorriendo los pasillos sin éxito y retirándose en cada ocasión con las manos vacías. La situación, según relató, comenzó a generarle frustración ante la constante falta de abasto.
Ante el desabasto, la mujer decidió acercarse directamente a un empleado para expresar su inconformidad. Visiblemente molesta, cuestionó por qué el producto no estaba disponible e incluso insinuó que podría estar “escondido” en la parte trasera del establecimiento, lo que aumentó la tensión del momento.
Al no obtener una respuesta satisfactoria, acudió al área de Atención al Cliente, donde le explicaron que este tipo de productos suele agotarse rápidamente debido a su alta demanda. No obstante, la clienta insistió en que se debía incrementar el inventario, argumentando que su lealtad como consumidora no estaba siendo correspondida.
El caso no tardó en viralizarse. En redes sociales, usuarios reaccionaron con una mezcla de humor y crítica:
- Algunos señalaron que existen problemáticas más relevantes.
- Otros reconocieron que la falta de productos específicos puede resultar frustrante.
Más allá del tono irónico con el que fue tomado el episodio, especialistas en consumo señalan que este tipo de situaciones son comunes en cadenas de autoservicio con alta rotación de productos. Artículos asociados a tendencias de alimentación saludable, como el queso cottage o la leche de almendra, suelen agotarse rápidamente cuando la demanda supera la capacidad de reposición inmediata.
Este episodio refleja no solo el comportamiento de consumidores cada vez más exigentes, sino también el impacto de las redes sociales para amplificar quejas cotidianas y convertirlas en fenómenos virales en cuestión de horas.




