Vanessa Dib relata que un mal procedimiento para retirar su DIU derivó en una infección generalizada, múltiples paros cardiacos y la pérdida de sus extremidades, mientras lucha por recibir la pensión que le corresponde.
Vanessa Dib compartió en redes sociales su desgarradora experiencia médica, que comenzó hace siete años en una clínica del IMSS en Querétaro, cuando acudió a retirarse un DIU intrauterino tras cuatro años de uso. Según su testimonio, durante el procedimiento el dispositivo se movió y se introdujo más profundamente, lo que obligó a realizar un legrado sin estudios previos ni la atención adecuada.
Tras la intervención, la paciente fue informada de un ligero desgarro en el útero, pero fue dada de alta al día siguiente sin recibir antibióticos ni medicación preventiva. Posteriormente comenzó a experimentar dolor abdominal y lumbar, el cual fue inicialmente diagnosticado como dolor lumbar por su médico de empresa, y luego como gastrocolitis por su médico familiar, sin que se le realizaran exámenes complementarios.
Durante este periodo, Vanessa continuó trabajando pese a la gravedad de su estado, ya que es madre soltera de dos hijos, y recibió indicaciones nutricionales restrictivas que agravaron su debilitamiento. La infección se extendió desde la matriz a otros órganos cercanos, hasta que la situación se volvió crítica y fue llevada a urgencias. Durante el traslado sufrió tres paros cardiacos, incluyendo un episodio de muerte clínica de aproximadamente 30 minutos, que puso en riesgo su vida.
Aunque logró sobrevivir tras permanecer intubada más de una semana, Vanessa enfrentó complicaciones severas, incluyendo la amputación de ambas piernas en cinco intervenciones quirúrgicas, pese a que nunca se comprobó médicamente una infección directa en las extremidades. Su recuperación y acceso a atención especializada fueron posibles gracias a la intervención de una amiga que la conectó con el director de una estación de radio local, quien también gestionó asesoría jurídica.
Actualmente, Vanessa asegura que el IMSS ha apelado la resolución judicial que ordena otorgarle una pensión mayor, dejándola únicamente con 2 mil 600 pesos mensuales, a pesar de la gravedad de las secuelas sufridas. Su caso ha generado un amplio debate sobre la negligencia médica, la falta de protocolos de seguridad y la atención insuficiente a pacientes en situaciones críticas dentro de clínicas públicas.
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Vanessa ha narrado su historia en diversas plataformas, incluyendo TikTok y podcasts, donde alerta sobre los riesgos de procedimientos mal realizados y la importancia de recibir atención adecuada, documentación médica y seguimiento postquirúrgico. Su testimonio ha resonado en redes sociales, mostrando no solo las consecuencias físicas, sino también las repercusiones legales y económicas derivadas de la presunta mala praxis médica.




