El influencer mexicano intentó degustar el polémico arenque fermentado en su viaje por Suecia, pero terminó rechazándolo por su olor y sabor intensos
Durante su reciente viaje por Suecia, el influencer Luisito Comunica, conocido por probar comida exótica y callejera alrededor del mundo, intentó degustar uno de los alimentos más polémicos del país nórdico: el Sürstromming, un tipo de arenque fermentado cuya preparación y aroma lo han hecho famoso en internet como uno de los alimentos más difíciles de consumir.
En un video publicado en sus plataformas, Luisito explicó que, aunque usualmente se atreve a probar todo tipo de platillos, incluso los más extraños, este reto gastronómico fue particularmente difícil. Desde el momento en que abrió la lata del Sürstromming, el olor lo hizo reaccionar de forma inmediata.
«¡Ay, huele horrendo! Ay cabr…, casi vomito! Esto está horrible», exclamó mientras trataba de mantener la compostura ante la cámara.
Para enfrentarlo, el influencer recurrió a su alter ego gastronómico, Luisillo el Gordillo, argumentando en tono humorístico que este personaje tiene un estómago más resistente.
Aunque trató de seguir la forma tradicional de comer el Sürstromming, que implica colocarlo en pan con una mezcla de lechuga y papa, el resultado fue desastroso para su paladar. Al darle una mordida al pescado, Luisito no pudo soportarlo y terminó escupiéndolo, calificando el sabor como demasiado salado y penetrante.
“Es un sabor que simplemente no puedo procesar. Lo respeto como parte de la cultura gastronómica sueca, pero no es para mí”, dijo tras su intento fallido.
El Sürstromming, que es considerado por algunos como una delicatessen, ha ganado fama internacional por su olor tan fuerte que usualmente se recomienda abrir la lata al aire libre. No obstante, la mayoría de quienes lo prueban coinciden en que su sabor y aroma lo convierten en un verdadero reto.
Con este episodio, Luisito Comunica suma una nueva experiencia a su larga lista de exploraciones culinarias alrededor del mundo, reafirmando que incluso los viajeros más valientes también tienen límites gastronómicos.




