El actor mexicano confesó que no sabía jugar fútbol y tuvo que depender de dobles para las escenas más exigentes.
En una entrevista con Yordi Rosado, el actor Kuno Becker contó las dificultades que enfrentó al interpretar a Santiago Muñez en la trilogía de Goal!, revelando que incluso David Beckham se molestó con él por su falta de habilidad con el balón.
«Beckham se enojó conmigo porque no sabía jugar fútbol», relató Kuno, recordando la frustración que generaba en el equipo cada vez que fallaba una toma donde debía meter un gol.
«El director ya estaba resignado a decir ‘¡toma 18!’, ‘¡toma 23!’ porque no le pegaba bien a la pelota. Todo lo hacía un doble, menos yo, que ni con ayuda divina le daba al balón.»
Fue en ese momento cuando el astro inglés decidió intervenir.
«Beckham se me acerca y me dice: ‘Ya estoy hasta la m…dre. Estoy cansado. Quiero dormir’. Y yo con cara de ‘sí, gü…y, yo también’. Y me suelta: ‘Mira, vamos a hacer esto fácil. Tú corres a la portería, brincas y pateas con todo lo que tengas. Yo me encargo del resto’.»
Becker hizo lo que Beckham le pidió y, sin saber cómo, logró un golazo al ángulo.
«Todos gritaron ‘¡Corte, queda!’ y yo nomás pensé: ‘¿Pero qué es esto? ¿Cómo hace eso?’», confesó el actor, sorprendido por la precisión del exjugador del Real Madrid.
El día que casi arruina el césped del Santiago Bernabéu
En otra escena, Becker tenía que realizar una barrida, pero lo hizo con tanta intensidad que dejó una marca en la cancha.
«Me lancé como si estuviera jugando en un llano de Tepito y dejé un surco en el pasto. En eso se me acerca un ejecutivo del Real Madrid, con traje y cara de susto, y me dice: ‘Oye, aunque te lo pida el director… no vuelvas a hacer eso. La nómina es de 280 millones de euros. Si alguien se tropieza con ese hoyo, nos arruinas la temporada’.»
Pese a su inexperiencia en el fútbol, Becker terminó quedándose con el papel gracias a la magia del cine y la ayuda de seis dobles, cada uno especializado en distintas escenas.
«Uno corría, otro hacía los trucos, otro metía los goles y otro me protegía de lesiones. Pero al final, fui yo quien se quedó con el papel.»
Sin duda, una de las anécdotas más curiosas de la historia del cine deportivo.




