El alcalde Carlos Manzo fue asesinado el 1 de noviembre de 2025 en Uruapan, Michoacán. Su muerte conmocionó al país y ocurrió días después de denunciar amenazas; un video muestra su último patrullaje para proteger a la comunidad.
El 1 de noviembre de 2025 quedó marcado como una fecha de profunda indignación en México. Ese día, el alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, fue asesinado a balazos frente a decenas de habitantes que se encontraban en la zona, un hecho que volvió a evidenciar la grave crisis de violencia que enfrenta Michoacán.
De acuerdo con la Fiscalía de Michoacán, el ataque fue perpetrado por un sicario de 17 años, quien fue abatido en el lugar tras disparar contra el edil. Las primeras líneas de investigación apuntan a que el agresor actuó de forma directa en contra del político, conocido por su postura firme frente al crimen y por recorrer personalmente las calles para supervisar la seguridad del municipio.
Manzo había manifestado públicamente que recibía constantes amenazas por parte de grupos delictivos. En una publicación del 25 de octubre de 2025, el alcalde escribió en Facebook un mensaje en el que denunciaba presiones y advertía sobre la intención de desestabilizar su administración:
«Desde que llegamos al Gobierno de Uruapan los perdedores juraron no descansar hasta derrocar nuestro Gobierno Independiente».
Su figura se volvió representativa para la población debido a su cercanía con la ciudadanía y su decisión de encabezar operativos personalmente. Un video difundido en YouTube por el creador de contenido Yulay muestra al alcalde a bordo de una patrulla, realizando rondines nocturnos para prevenir delitos. En las imágenes se observa a Manzo conversando con elementos de seguridad y relatando que patrullar era parte de su compromiso con la comunidad, incluso cuando esto le quitaba horas de descanso.
Habitantes de Uruapan lo reconocían como el alcalde que recorría las calles, hablaba con la gente y buscaba mantener presencia constante en zonas de riesgo. Según relató en varias ocasiones, antes de cada salida nocturna solía encomendarse a Dios, consciente del peligro que implicaba su labor.
El asesinato de Carlos Manzo ha desatado una fuerte condena pública y ha puesto nuevamente en el centro del debate la vulnerabilidad de los funcionarios locales frente al crimen organizado, así como la urgencia de reforzar la seguridad en municipios golpeados por la violencia.




