Minutos antes del sismo de magnitud 6.7 que sacudió las costas de Filipinas el pasado 8 de enero, residentes de la provincia de Sarangani fueron testigos de un fenómeno inusual que ha captado la atención de las redes sociales: miles de peces saltando simultáneamente en la playa de Maasim.
El inusual suceso fue capturado en videos que rápidamente se difundieron en plataformas digitales, dejando consternados a los internautas. Este fenómeno se ha vuelto objeto de especulación y ha generado diversas teorías sobre la relación entre el comportamiento animal y eventos sísmicos.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró el sismo a una profundidad de 70 kilómetros, unos 100 kilómetros al sureste de la provincia de Sarangani. A pesar de la magnitud del temblor, no se reportaron víctimas ni daños significativos, según las autoridades locales.
Harly Sauro, del organismo de desastres del municipio de Sarangani, confirmó que el sismo no dejó consecuencias adversas, aunque mencionó que «incomodó a algunas personas en su sueño». Los temblores son habituales en Filipinas, ubicada en el Anillo de Fuego del Pacífico, una región con alta actividad sísmica y volcánica.
El comportamiento de los peces, captado en los videos virales, ha generado especulación y debate en línea sobre si los animales pueden tener algún tipo de sensibilidad ante eventos sísmicos. Aunque no existen conclusiones definitivas, la comunidad científica continúa investigando posibles relaciones entre el comportamiento animal y fenómenos naturales como los sismos.




