A cuatro días del desbordamiento del río Cazones en Poza Rica, habitantes continúan narrando los momentos de angustia que vivieron tras las intensas lluvias que devastaron la zona, destruyeron viviendas y cobraron la vida de varias personas. Entre los testimonios destaca un hecho clave: la activación de la alarma de Petróleos Mexicanos (Pemex), que permitió alertar a gran parte de la población antes de la tragedia.
En redes sociales se viralizó el video de un trabajador identificado como Jesús “Chuy” Escamilla, quien habría activado el sistema de alerta de Pemex minutos antes del desbordamiento. De acuerdo con los reportes ciudadanos, la señal sonora comenzó alrededor de las 5:10 horas del viernes 10 de octubre, alertando a cientos de familias para evacuar.
“Ya estamos tocando la alarma, mi amor”, se escucha decir al ingeniero en la grabación difundida por vecinos.
El trabajador explicó más tarde que la alarma fue activada por instrucciones de sus superiores y conforme al protocolo interno de emergencia, desmintiendo las versiones que aseguraban que lo había hecho por decisión propia.
Pemex mantiene protocolos de seguridad específicos para actuar ante fenómenos naturales, fugas, incendios o explosiones, en coordinación con Protección Civil. Estos sistemas de alerta incluyen comunicación con autoridades locales y brigadas de respuesta, además de pruebas periódicas mediante simulacros nacionales y regionales.
Entre los programas de prevención destaca el Plan de Respuesta a Emergencias por Huracanes (PREH), implementado en regiones como Veracruz, donde las lluvias y los ciclones representan un riesgo constante para las comunidades cercanas a las instalaciones de la petrolera.
Según la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), las precipitaciones provocadas por la vaguada sobre el Golfo de México y la depresión tropical 90E han dejado un saldo de 64 muertes en el país, de las cuales 29 corresponden al estado de Veracruz, 21 a Hidalgo, 13 a Puebla y una a Querétaro.
La activación de la alarma de Pemex en Poza Rica se ha convertido en símbolo de prevención y coordinación comunitaria, recordando la importancia de los protocolos de emergencia en zonas vulnerables ante desastres naturales.




