La televisora propiedad de Ricardo Salinas Pliego iniciará un concurso mercantil para reorganizar sus finanzas, mantener operaciones y negociar con acreedores ante presiones económicas acumuladas.
La televisora TV Azteca, propiedad del empresario Ricardo Salinas Pliego, informó que recurrirá a un concurso mercantil voluntario como parte de un proceso de reestructura financiera para hacer frente a diversos compromisos económicos.
La decisión fue aprobada por la asamblea de accionistas, que avaló una reorganización corporativa, operativa y financiera mediante este mecanismo legal. La empresa aseguró que la medida permitirá conservar sus activos, mantener operaciones y ordenar sus pasivos.
De acuerdo con un comunicado difundido por Grupo Salinas, la compañía ha resentido el impacto de distintos factores en los últimos años. Entre ellos, la transformación del mercado publicitario, el pago de aproximadamente 3 mil 800 millones de pesos por licencias en 2018, los efectos económicos derivados de la pandemia y obligaciones de deuda contratada en moneda extranjera.
A estos elementos se sumó la liquidación total de adeudos fiscales ante el Servicio de Administración Tributaria> (SAT), realizada en enero pasado, lo que —según la empresa— representó una presión adicional para sus finanzas.
La compañía explicó que el concurso mercantil es una herramienta prevista en la legislación mexicana para facilitar acuerdos con acreedores y fortalecer la viabilidad de las empresas en escenarios adversos. Con esta decisión, busca estabilizar su situación económica y garantizar la continuidad de sus operaciones en un entorno marcado por cambios estructurales en la industria de medios.
¿Qué implica un concurso mercantil?
El concurso mercantil es un procedimiento legal que se activa cuando una empresa reconoce que enfrenta dificultades para cumplir con el pago de sus deudas.
Primero, un juez analiza la situación financiera de la compañía. Posteriormente, se abre una etapa de conciliación, en la que se negocian plazos, quitas o nuevas condiciones de pago con los acreedores para evitar la quiebra.
Si no se logra un acuerdo, el proceso puede pasar a la fase de quiebra, en la que se venden los bienes de la empresa para cubrir, en la medida de lo posible, los adeudos pendientes.
En términos prácticos, no significa que la empresa desaparezca de inmediato; se trata de un intento formal por reorganizar sus finanzas y mantener su operación mientras busca un acuerdo que le permita salir adelante.




