Cada vez más jóvenes se identifican como therians, una comunidad que afirma tener una conexión espiritual con animales, lo que ha despertado inquietud entre padres de familia y críticas en redes sociales.
En los últimos días, un nuevo fenómeno social e interactivo ha ganado relevancia entre la población juvenil en distintos países de América Latina. Se trata de los therians, una etiqueta con la que algunos jóvenes han comenzado a identificarse y que ha provocado inquietud entre padres de familia.
Los therians conforman una comunidad contemporánea de personas que aseguran identificarse de manera intrínseca como animales y no completamente como humanos. En la mayoría de los casos, dicen tener afinidad con especies domésticas como perros y gatos, adoptando parte de su apariencia y comportamiento.
El fenómeno comenzó a visibilizarse en ciudades de Uruguay y Argentina, y posteriormente se extendió a otros países de la región. La preocupación creció luego de que una madre denunciara que su hija habría sido presuntamente atacada por miembros de esta comunidad, hecho que detonó el debate en redes sociales.
¿Qué son los therians?
De acuerdo con testimonios compartidos por integrantes de esta comunidad, los therians sostienen la creencia espiritual de que en una vida pasada fueron un animal y que renacieron en un cuerpo humano, conservando su identidad animal.
Algunos aseguran experimentar recuerdos vinculados con ese pasado, como volar por las nubes o cazar en las montañas. El término therian proviene del griego therion, que significa “bestia”.
Según explicaciones difundidas en espacios digitales como The Therian Guide, muchos miembros relatan haber atravesado un momento de “despertar”, en el que reconocieron y liberaron a su “animal interior”. Para ellos, esta conexión es descrita como un proceso de autodescubrimiento que les permite encontrar paz y equilibrio emocional.
Las interpretaciones dentro del propio movimiento varían: algunos creen que su alma está vinculada a una especie específica; otros consideran que su alma se encuentra “extraviada” o en el cuerpo equivocado; mientras que hay quienes afirman que su animal espiritual los acompaña y guía en su vida cotidiana.
¿En qué consiste esta práctica?
Quienes forman parte de esta corriente practican la llamada cuadratropía, es decir, caminar o correr en cuatro patas. Además, suelen utilizar máscaras, colas de pelo sintético, collares, correas y accesorios que simulan patas con garras y pelaje.
En el ámbito conductual, algunos adoptan comportamientos asociados a los animales con los que se identifican, como olfatear, aullar, ladrar o maullar. También organizan reuniones donde realizan actividades de rol, saltos acrobáticos y juegos grupales.
El fenómeno ha generado opiniones divididas en plataformas digitales. Mientras algunos lo consideran una forma de expresión y recreación juvenil, otros han manifestado su preocupación ante lo que califican como un nuevo fenómeno que podría afectar la salud mental y la integración social de adolescentes.
Especialistas en comportamiento y desarrollo juvenil han señalado que, antes de emitir juicios, es importante distinguir entre prácticas lúdicas, procesos de identidad y posibles señales de alerta que requieran atención profesional. Entretanto, el debate continúa creciendo en el entorno digital y familiar.




