La expresión de identidad ligada a animales genera debate en oficinas y centros de trabajo, donde la ley no lo prohíbe directamente, pero sí deja margen a reglamentos internos.
Una tendencia nacida en redes sociales y comunidades digitales ha comenzado a generar preguntas en el ámbito laboral mexicano. Se trata de las personas que se identifican como “therians”, quienes aseguran tener una conexión espiritual o identitaria con animales y, como parte de su expresión personal, utilizan accesorios como máscaras, colas o elementos simbólicos relacionados con esa identidad.
El tema ha despertado inquietud entre trabajadores y empleadores: ¿puede alguien ser despedido por presentarse así en su centro de trabajo?, ¿la ley lo permite?, ¿hasta dónde llega la libertad individual dentro de una empresa?
Desde el punto de vista legal, la respuesta no es tan simple como un sí o un no. La Ley Federal del Trabajo no establece de manera expresa que la vestimenta o la expresión personal sean causas directas de despido. En el artículo 47, que enumera las razones válidas para rescindir una relación laboral sin responsabilidad para el patrón, no aparece ningún apartado que sancione la ropa, los accesorios o la apariencia física del trabajador.
No obstante, la ley también reconoce la existencia de reglamentos internos y condiciones de trabajo que pueden ser fijadas por las empresas. Estos lineamientos suelen incluir códigos de vestimenta, normas de conducta y reglas de convivencia que el trabajador acepta al iniciar la relación laboral. En ese punto es donde el tema se vuelve más complejo.
Especialistas en derecho laboral explican que no es lo mismo un empleo administrativo o creativo que uno donde la seguridad, la higiene o la imagen institucional son fundamentales. En sectores como hospitales, laboratorios, farmacias o establecimientos de alimentos, la ropa no es solo una cuestión estética, sino un requisito sanitario. En esos casos, usar accesorios que no cumplan con las normas podría representar un riesgo y justificar sanciones.
Algo similar ocurre en profesiones donde la identificación visual es clave, como policías, paramédicos, bomberos o personal de seguridad privada. Aquí, el incumplimiento del uniforme puede afectar funciones esenciales y derivar en consecuencias laborales serias.
Además, el análisis no se limita a la vestimenta. La conducta dentro del centro de trabajo también juega un papel determinante. Si la forma de expresarse, comunicarse o interactuar con compañeros y superiores afecta el respeto, el ambiente laboral o el desempeño, la empresa podría argumentar una falta grave, aun cuando el origen del conflicto esté ligado a una expresión identitaria.
Por otro lado, existen espacios laborales más abiertos y flexibles, especialmente en áreas creativas, tecnológicas o de trabajo remoto, donde la apariencia suele ser secundaria. En estos entornos, mientras no se afecte la productividad ni la imagen de la empresa, podría existir mayor tolerancia hacia expresiones personales como la de los therians.
En términos generales, acudir al trabajo vestido como “therian” no implica automáticamente un despido en México. La ley no lo prohíbe ni lo castiga de forma directa. Sin embargo, las políticas internas, el tipo de puesto, las responsabilidades y el impacto en el entorno laboral son factores clave que pueden cambiar el escenario.
Por ello, expertos recomiendan revisar cuidadosamente el reglamento interno, conocer las obligaciones del puesto y, sobre todo, mantener un diálogo previo con el empleador. La prevención y la comunicación siguen siendo las herramientas más efectivas para evitar conflictos laborales en un contexto donde las nuevas identidades y expresiones comienzan a chocar con estructuras tradicionales de trabajo.




