Aunque parezca una broma, no lo es. Estudios científicos demostraron que hay una relación entre la calidad del aire, la gordura y la diabetes.
El estudio médico llegó a la conclusión de que los contaminantes en el aire reducen la producción de insulina, aumentando el riesgo de padecer diabetes.
Una investigación de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, reveló que los niños que respiran aire contaminado son más propensos a padecer de obesidad.
Los autores del estudio midieron el crecimiento de 2,318 niños en California y descubrieron que los niños que vivían en calles con mucho tráfico y que estuvieron expuestos a una mayor contaminación en el aire, pesaron más de un kilo que los niños que viven en zonas poco contaminadas.
Los investigadores recomendaron a los padres tener en cuenta en dónde pasan el tiempo sus hijos pequeños, en especial si viven cerca de calles muy transitadas.
Aunque aún no han encontrado cuál es el mecanismo de la asociación entre la contaminación del aire y la obesidad, creen que la polución podría inducir inflamación en el cuerpo de los niños y esto podría contribuir al aumento de peso.




