Una pasajera alertó sobre un objeto sospechoso en un vagón de la Línea 7 y elementos de seguridad acudieron a revisarlo.
La caja encendió las alertas en la Línea 7
Una caja misteriosa provocó la movilización de elementos de seguridad del Metro de CDMX luego de que una pasajera reportara el objeto dentro de un vagón de la Línea 7.
El incidente ocurrió el 2 de octubre, cuando la usuaria Karla Ruiz alertó a través de X sobre una caja que se encontraba en el vagón R.3677, con dirección a Barranca del Muerto.
El reporte fue atendido por las autoridades. Poco después, el Metro informó que el caso había sido canalizado al área de seguridad y que elementos acudieron a inspeccionar el vagón.
A las 12:27 horas, el organismo confirmó que la caja había sido localizada y revisada.
¿Qué había dentro de la caja?
La situación rápidamente dio un giro inesperado.
Después de inspeccionar el objeto, los elementos de seguridad descubrieron que no se trataba de explosivos ni de algún objeto peligroso.
Dentro de la caja había varias órdenes de churros, aparentemente envueltas en las tradicionales bolsas blancas de papel.
No se informó quién era el propietario de la mercancía ni cómo terminó abandonada dentro del vagón, por lo que todo apunta a que algún pasajero o vendedor simplemente la olvidó durante el trayecto.
Lo que comenzó como un reporte por un posible objeto sospechoso terminó convirtiéndose en una peculiar anécdota del transporte público capitalino.
Internet hizo lo suyo
Como era de esperarse, el hallazgo rápidamente provocó todo tipo de reacciones y bromas en redes sociales.
Algunos usuarios comentaron que se trataba de un caso de “sustos que dan gusto”, mientras otros imaginaron la reacción de los elementos de seguridad al descubrir el contenido de la caja.
También aparecieron comentarios como “el poli: a huevo la cena” y bromas sobre la posibilidad de acompañar los churros con chocolate caliente.
Otros usuarios incluso aseguraron que, de haberse encontrado la caja, tendrían cena para todo el mes, mientras alguien más confesó que por un momento pensó que dentro había gatitos.
Así fue como una caja que inicialmente generó preocupación terminó teniendo un contenido mucho más dulce de lo esperado y convirtió a unos simples churros olvidados en los protagonistas inesperados de la Línea 7.
Una pasajera alertó sobre un objeto sospechoso en un vagón de la Línea 7 y elementos de seguridad acudieron a revisarlo.
La caja encendió las alertas en la Línea 7
Una caja misteriosa provocó la movilización de elementos de seguridad del Metro de CDMX luego de que una pasajera reportara el objeto dentro de un vagón de la Línea 7.
El incidente ocurrió el 2 de octubre, cuando la usuaria Karla Ruiz alertó a través de X sobre una caja que se encontraba en el vagón R.3677, con dirección a Barranca del Muerto.
El reporte fue atendido por las autoridades. Poco después, el Metro informó que el caso había sido canalizado al área de seguridad y que elementos acudieron a inspeccionar el vagón.
A las 12:27 horas, el organismo confirmó que la caja había sido localizada y revisada.
¿Qué había dentro de la caja?
La situación rápidamente dio un giro inesperado.
Después de inspeccionar el objeto, los elementos de seguridad descubrieron que no se trataba de explosivos ni de algún objeto peligroso.
Dentro de la caja había varias órdenes de churros, aparentemente envueltas en las tradicionales bolsas blancas de papel.
No se informó quién era el propietario de la mercancía ni cómo terminó abandonada dentro del vagón, por lo que todo apunta a que algún pasajero o vendedor simplemente la olvidó durante el trayecto.
Lo que comenzó como un reporte por un posible objeto sospechoso terminó convirtiéndose en una peculiar anécdota del transporte público capitalino.
Internet hizo lo suyo
Como era de esperarse, el hallazgo rápidamente provocó todo tipo de reacciones y bromas en redes sociales.
Algunos usuarios comentaron que se trataba de un caso de “sustos que dan gusto”, mientras otros imaginaron la reacción de los elementos de seguridad al descubrir el contenido de la caja.
También aparecieron comentarios como “el poli: a huevo la cena” y bromas sobre la posibilidad de acompañar los churros con chocolate caliente.
Otros usuarios incluso aseguraron que, de haberse encontrado la caja, tendrían cena para todo el mes, mientras alguien más confesó que por un momento pensó que dentro había gatitos.
Así fue como una caja que inicialmente generó preocupación terminó teniendo un contenido mucho más dulce de lo esperado y convirtió a unos simples churros olvidados en los protagonistas inesperados de la Línea 7.




