La muerte del tío de Rafael Caro Quintero dio origen a uno de los corridos más conocidos del norte de México y marcó un referente en la cultura popular.
Lamberto Quintero Payán fue un personaje del norte de México cuya vida quedó marcada por su vínculo con el narcotráfico durante la década de los años setenta. Originario de la sierra de Badiraguato, Sinaloa, tuvo un papel relevante dentro del crimen organizado de la época y era tío de Rafael Caro Quintero, uno de los fundadores del Cártel de Guadalajara y figura histórica del narcotráfico mexicano.
El 28 de enero de 1976, Lamberto Quintero fue emboscado y acribillado cerca de El Carrizal, en Culiacán, cuando un grupo armado le tendió una trampa mientras se desplazaba con algunos acompañantes. Tras un enfrentamiento, fue trasladado a una clínica, donde falleció debido a la gravedad de las heridas que sufrió.
La fecha de su muerte se transformó con el paso del tiempo en un referente cultural, principalmente por el corrido que narra los hechos y que inicia con la frase: “Un día 28 de enero, cómo me hiere esa fecha…”. La canción fue compuesta por Paulino Vargas e interpretada por figuras emblemáticas de la música regional mexicana, entre ellas Antonio Aguilar.
Este corrido ha trascendido generaciones y, año con año, cada 28 de enero, vuelve a escucharse en plataformas musicales y redes sociales, manteniendo viva la memoria de Lamberto Quintero dentro de la cultura popular.
Además de su presencia en la música, la historia de Quintero Payán también fue llevada al cine mediante películas biográficas producidas en la década de los ochenta, las cuales contribuyeron a consolidar su figura dentro del imaginario colectivo ligado al corrido y al relato del narcotráfico en México.
Hoy, Lamberto Quintero es recordado principalmente por el corrido que relata su muerte y por la manera en que esa historia se integró a la tradición del corrido mexicano, convirtiendo al 28 de enero en una fecha simbólica asociada a su nombre.




