La presidenta incluyó a la insurgente entre sus 21 arengas durante el Grito de Independencia de 2026; Nava participó en la lucha independentista y acompañó a las tropas en distintos momentos de la guerra.
Durante el Grito de Independencia de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum incluyó entre sus arengas a una mujer que tuvo participación en la lucha insurgente: Antonia Nava de Catalán, conocida como “La Generala”.
“¡Viva Antonia Nava!”, exclamó la presidenta durante la ceremonia, como parte de las 21 arengas que pronunció desde Palacio Nacional.
La mención puso nuevamente en el centro a una figura femenina de la Independencia que participó no solamente en labores de apoyo a los insurgentes, sino también en acciones relacionadas directamente con el conflicto armado.
Antonia Nava tomó las armas durante la Independencia
Antonia Nava nació el 18 de noviembre de 1779 en Tixtla, en el actual estado de Guerrero.
Estuvo casada con Nicolás Catalán, quien se incorporó a las fuerzas insurgentes durante la Guerra de Independencia y posteriormente fue comandante de Guerrero.
Cuando comenzó el movimiento independentista en 1810, la familia vivía en Jaleaca. Antonia y Nicolás se incorporaron a las fuerzas insurgentes y llegaron hasta el cerro de El Veladero, donde se encontraron con José María Morelos y Pavón.
Nava participó inicialmente en labores de abastecimiento y cuidado de los combatientes, pero también tomó las armas y acompañó a las tropas en diferentes momentos de la guerra.
Por su participación, los propios insurgentes comenzaron a llamarla “La Generala”.
El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (Inehrm) la reconoce entre las mujeres que participaron directamente en la lucha independentista.
El episodio que la convirtió en símbolo de resistencia
Uno de los episodios más conocidos de su historia ocurrió en 1817, durante el sitio del Cerro del Campo, en Guerrero.
Las fuerzas insurgentes encabezadas por Nicolás Bravo y Nicolás Catalán permanecieron rodeadas durante varias semanas por tropas realistas y enfrentaron una grave escasez de alimentos.
De acuerdo con relatos históricos retomados por el Gobierno de México, Antonia Nava y otras mujeres ofrecieron sacrificarse para alimentar a los soldados.
Los combatientes rechazaron la propuesta, pero el gesto habría servido para alentarlos a continuar con la resistencia.
Posteriormente, las mujeres tomaron machetes y garrotes y se incorporaron al combate.
La resistencia insurgente permitió romper el cerco durante la noche del 14 de marzo de 1817.
Su participación continuó después de la guerra
Antonia Nava también estuvo presente en acontecimientos relacionados con la consumación de la Independencia.
En 1821 estuvo presente durante la firma del Plan de Iguala y posteriormente participó, montada a caballo, en la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México.
Murió el 19 de marzo de 1843, a los 63 años, en Chilpancingo.
Más de un siglo después de su muerte, en 1948, su nombre fue inscrito con letras de oro en el Congreso de la Unión como reconocimiento a su participación en la lucha por la Independencia.
Con su arenga “¡Viva Antonia Nava!”, Sheinbaum incorporó así al Grito de Independencia de 2026 el nombre de una de las mujeres vinculadas directamente con la lucha insurgente y cuya participación quedó registrada en la historia de la Independencia de México.




