Christopher Adrián, conocido por su alias dentro del mundo criminal, fue asesinado a balazos tras un historial de detenciones y presuntos vínculos con la agrupación delictiva Los Escamos.
Christopher Adrián, de apenas 15 años de edad, fue asesinado en calles de la alcaldía Gustavo A. Madero (GAM), en la Ciudad de México. El adolescente, conocido como “El Cachetes”, había ganado notoriedad en su colonia Cocoyotes por sus presuntas actividades dentro de una célula criminal llamada Los Escamos.
El menor ya había sido detenido en tres ocasiones por las autoridades capitalinas: la primera en octubre de 2022 por portación de cocaína, y dos más en mayo y octubre de 2023. Pese a ello, la Fiscalía capitalina lo dejó en libertad, permitiendo que regresara a las calles. Su última detención ocurrió junto a una joven de 18 años identificada como Lauren Tejeda Villanueva, acusada de vender marihuana.
En redes sociales, Christopher se mostraba armado, con dinero en efectivo, altares a la Santa Muerte y Jesús Malverde, además de referencias a Tony Montana, personaje de la película Scarface que idolatraba. Incluso se había rapado las iniciales C.M. en la cabeza, las mismas que sirvieron para identificar su cadáver.
La noche del 23 de noviembre de 2023, “El Cachetes” fue atacado por un grupo de hombres con quienes días antes habría discutido por una motocicleta robada. Tras localizarlo a escasos metros de su domicilio, los agresores le dispararon en al menos nueve ocasiones, dejándolo tendido boca abajo junto a una motocicleta azul.
Mediante el uso de cámaras de videovigilancia, la policía siguió a los presuntos responsables, quienes escapaban en una motocicleta negra. Poco después fueron detenidos Óscar “N” (44 años), Santiago “N” (50), José Eduardo “N”, José Miguel “N” (20) y Arturo García Ferrer (44), señalados como participantes en el homicidio.
Tras su muerte, la historia de “El Cachetes” se viralizó en internet, donde memes y publicaciones lo retratan como un ejemplo de traición y violencia juvenil, recordando que su ejecución habría sido motivada por robar a sus propios compañeros. En redes sociales, el caso ha abierto debate sobre la normalización del crimen en adolescentes y la facilidad con la que jóvenes se integran a la delincuencia organizada en la capital del país.




