En un asombroso esquema de estafa que ha sacudido a la comunidad empresarial de China, una mujer llamada Guan Yue se convirtió en la protagonista de una red de «tramposos salariales profesionales». Junto a su esposo, Chen Qiang, logró ocupar puestos laborales en 16 empresas diferentes, cobrando múltiples salarios sin siquiera poner un pie en una oficina. Esta sorprendente operación les permitió amasar ganancias que ascienden a aproximadamente 50 millones de yuanes, equivalente a más de 119 millones de pesos, durante un periodo de tres años.
El modus operandi de Guan Yue era audaz y elaborado. Creaba currículos impresionantes en los que se atribuía altos cargos en empresas reconocidas y una larga lista de contactos potenciales. Con su elocuencia y aparente experiencia, lograba persuadir a las empresas de su valía, ganándose la confianza de los entrevistadores y, finalmente, siendo contratada.
Sin embargo, la verdadera maestría de Guan residía en su capacidad para simular reuniones con clientes y aparentar estar inmersa en sus responsabilidades laborales. Para evitar levantar sospechas, llevaba registros meticulosos para cada uno de sus empleos ficticios, detallando fechas de inicio, tareas asignadas y cuentas bancarias asociadas a cada empresa.
Cuando se sentía abrumada, vendía las posiciones a terceros y cobraba una comisión. A lo largo de tres años, este elaborado esquema le permitió a Guan y su esposo acumular suficiente riqueza para adquirir una villa en uno de los distritos más prestigiosos de Shanghái.

La estafa finalmente salió a la luz gracias a la perspicacia de Liu Jian, propietario de una empresa tecnológica. En octubre del año pasado, Liu había contratado a ocho personas con impresionantes currículums y amplia experiencia para un puesto de ventas. Sin embargo, el equipo no mostró resultados y fueron despedidos.
Posteriormente, Liu comenzó a notar datos extraños en la documentación de los ex empleados, quienes al parecer trabajaban simultáneamente en al menos dos empresas. El empresario alertó a las autoridades, informando sobre depósitos de miles de yuanes en varias cuentas bancarias, correspondientes a los numerosos salarios reclamados por los estafadores.
Una investigación exhaustiva llevó a la detención de 53 sospechosos, incluyendo a Guan y Chen, quienes ocupaban la cúspide de esta red de trampas salariales. Sorprendentemente, Guan fue arrestada durante una nueva entrevista de trabajo.
La Policía estima que existen al menos entre 700 y 800 bandas similares en toda China, lo que sugiere que esta estafa podría ser solo la punta del iceberg en el mundo del fraude laboral chino.




