La historia inicia cuando hospitalizan a Gandham Kiran, quien presentaba fuertes signos de vómitos y fiebre, signos característicos de la hepatitis.
Unos días después empeoró su estado de salud por lo que fue trasladado a una clínica privada donde cayó en coma. A lo que los especialistas dijeron que si cerebro estaba muerto y que el joven no sobreviría.
Por ello es que sus familiares recogieron el cuerpo y lo llevaron a su casa con unos aparatos de vital. Y prepararon el funeral y la cremación .
Cuando todo estaba listo la madre del joven se percató que le salían lágrimas y de inmediato llamó a un doctor para que lo examinara ya que no estaba muerto.
El joven fue nuevamente ingresado al hospital donde recuperó la conciencia y para fortuna de el y sus familiares fue dado de alta.



