Dos experiencias muestran cómo la cultura mexicana genera sorpresa en Japón: una moneda mexicana que apareció en una máquina expendedora y la peculiar costumbre de gritar “¡Bajan!” en el transporte público.
La cultura mexicana ha sorprendido a más de un japonés, ya sea por su presencia inesperada en máquinas expendedoras de Japón o por costumbres particulares en el transporte público de México. Estas anécdotas han generado reacciones en redes sociales, donde los internautas no han dejado de bromear al respecto.
Recientemente, un dibujante de mangas japonés llamado Nanashi, con el usuario @774nanash en X, compartió una imagen que generó muchas reacciones. Al comprar un jugo en una máquina expendedora, recibió su cambio, que incluía monedas japonesas y una moneda de dos pesos mexicanos. Sorprendido, Nanashi comentó: “Cuando compré jugo en una máquina expendedora, recibí un cambio sospechoso”.

El origen de la moneda en el dispositivo generó especulaciones. Algunos sugieren que pudo ser un mexicano que intentó usarla durante una visita, ya que su tamaño y peso son similares a algunas monedas japonesas. Otros creen que quizá alguien llevó la moneda como souvenir de México y la depositó accidentalmente. La publicación desató comentarios ingeniosos como: “Poderoso peso mexicano”, “Dos pesos de los MexiDioses” y “Son dos sheintavos”.
Por otro lado, en México, un profesor japonés conocido como Shu Sensei compartió su sorpresa sobre la peculiar costumbre de los mexicanos de gritar “¡Bajan!” en los camiones, incluso cuando solo una persona planea descender. Según el docente, quien lleva más de ocho años estudiando español, esta práctica le resulta desconcertante, ya que en Japón no es común el uso del plural para acciones individuales.
Shu Sensei relató en TikTok que, en ocasiones, depende de otros pasajeros para que griten “¡Bajan!” debido a que el botón para solicitar la parada no funciona, y él prefiere no alzar la voz. Esta costumbre, explicó, genera en él una confusión cultural, ya que interpreta el grito como: “El chico va a bajar, frena por favor”.
Ambas anécdotas han dejado claro que el choque cultural puede generar situaciones curiosas y hasta divertidas, mostrando cómo dos países tan distintos pueden conectarse a través de experiencias inesperadas y una buena dosis de humor.




