La historia de la mujer conmovió a automovilistas y televidentes cuando Alejandro Villalvazo la entrevistó entre autos; su mensaje es un llamado a la detección temprana y a no perder la esperanza.
En medio del bullicio y los embotellamientos de la Ciudad de México (CDMX), una historia de esperanza logró abrirse paso. En el medallón de un coche, un mensaje escrito a mano detuvo las miradas: “Hoy es mi última quimio. Gracias, Dios. Sí se pudo”. La autora del emotivo letrero es Arisbeth, madre y esposa que este jueves 25 de septiembre celebraba haber terminado su tratamiento contra el cáncer de mama.
El momento fue captado por el periodista Alejandro Villalvazo, quien, desde su auto y al más puro estilo de reportero de calle, se acercó para conocer la historia. La entrevista fue transmitida en el noticiero Hechos Meridiano, conmoviendo a miles de televidentes y usuarios en redes sociales.
“Sí se puede”, dijo Arisbeth entre porras y claxonazos de automovilistas que festejaban con ella. “Fueron siete meses de tratamiento, impulsada por el amor de mis hijos y el apoyo de mi familia. Hoy estoy libre de cáncer”.
Dos años de lucha
Arisbeth relató que su batalla comenzó hace aproximadamente dos años, cuando mediante una autoexploración detectó “una bolita en el seno”. Tras acudir al médico, en noviembre de 2024 recibió el diagnóstico confirmado de cáncer de mama.
El camino no fue fácil. Primero se sometió a una mastectomía, en la que le fue extirpado un seno. Posteriormente, en marzo de 2025, inició un ciclo de 16 sesiones de quimioterapia que se prolongó por siete meses. El día de la entrevista marcaba el final de ese difícil proceso.
Un mensaje de esperanza
La historia de Arisbeth rápidamente se viralizó en redes sociales, donde miles de personas la felicitaron por su fortaleza y valentía. Su testimonio es un recordatorio del poder de la detección temprana, del tratamiento oportuno y del apoyo emocional para enfrentar una enfermedad que, de acuerdo con cifras oficiales, es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres mexicanas.
Con su sonrisa y un cartel improvisado, Arisbeth transformó un día común de tráfico en la CDMX en un momento de inspiración colectiva, enviando un mensaje de fuerza y esperanza a todas las mujeres: “Sí se puede”.




