La joven promesa británica del boxeo perdió la vida el 22 de mayo; denunció negligencia médica por un diagnóstico tardío de cáncer terminal
Georgia O’Connor, también conocida como Georgia Ann Cardinali, falleció el pasado 22 de mayo de 2025 a los 25 años tras luchar contra un cáncer terminal que, según denunció, fue detectado tardíamente. La noticia fue confirmada por la promotora BOXXER, donde estaba firmada como atleta profesional.
“Estamos desconsolados por el fallecimiento de Georgia O’Connor. Una verdadera guerrera dentro y fuera del ring… nuestros pensamientos están con sus seres queridos”, expresó la empresa en un comunicado oficial.
La vida de Georgia fue un testimonio de talento, disciplina y valentía. Antes de ingresar al boxeo profesional, fue campeona nacional de taekwondo en tres ocasiones, invicta en kickboxing, y medallista en competencias internacionales de boxeo amateur como los Juegos Juveniles de la Commonwealth (oro) y el Campeonato Mundial Juvenil (plata y bronce).
En 2021, firmó con BOXXER, debutando como profesional con un récord invicto de 3-0, destacando sus victorias frente a Ester Konecna, Erica Juana Gabriela Álvarez y Joyce Van Ee.
Su salud comenzó a deteriorarse en octubre de 2022, inicialmente diagnosticada con colitis ulcerosa. No fue sino hasta enero de 2025 que se le detectó un cáncer agresivo en etapa terminal, situación que Georgia denunció como un caso de negligencia médica, señalando que los doctores tardaron 17 semanas en diagnosticarla, pese a sus insistentes quejas por dolores intensos.
Durante los últimos meses de su vida, Georgia se mantuvo activa en redes sociales, compartiendo su proceso con valentía. El 9 de mayo, apenas dos semanas antes de su fallecimiento, se casó con su pareja Adriano Cardinali, quien la acompañó en su lucha y buscó tratamientos alternativos. La joven también había sufrido un aborto espontáneo meses antes, y expresó que sentía la presencia de su bebé “cuidándola desde el cielo”.
Más allá del deporte, Georgia O’Connor fue graduada en ingeniería civil, tocaba la guitarra, cantaba y mostraba un espíritu versátil y creativo. Su fallecimiento ha generado un profundo impacto en la comunidad del boxeo, que la recordará como una luchadora tanto dentro como fuera del ring.
Su historia ha dejado un fuerte llamado de atención sobre la necesidad de una atención médica empática y oportuna, y el valor de escuchar a los pacientes cuando su cuerpo les grita que algo no está bien.




