Un análisis oficial reveló que solo una marca evaluada cumple al 100 % con los requisitos para llamarse mantequilla, sin soya y con grasa totalmente láctea.
Elegir una mantequilla de calidad en el supermercado puede ser más complicado de lo que parece. Aunque muchos productos se venden como tal, no todos cumplen con los requisitos establecidos por la normativa mexicana. Por ello, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) realizó una evaluación comparativa para determinar qué marcas realmente ofrecen lo que prometen.
De acuerdo con el estudio, para que un producto pueda denominarse legalmente mantequilla, debe contener al menos 80 % de grasa proveniente exclusivamente de leche de vaca, respetar límites específicos de agua y no incluir aditivos vegetales que sustituyan la grasa láctea, como la soya.
Tras analizar seis marcas de mantequilla con sal disponibles en el mercado mexicano, solo una cumplió cabalmente con todos los criterios técnicos y de calidad. Este producto destacó por tener 88 % de grasa láctea, estar elaborado únicamente con leche de vaca y no contener lecitina de soya, un ingrediente común en productos que no son mantequilla pura.
Además del cumplimiento normativo, el producto evaluado ofrece un aporte energético de 790 kcal por cada 100 gramos, lo que lo hace adecuado para cocinar, hornear, saltear o untar, especialmente en preparaciones donde la calidad de la grasa es determinante.

Un factor que también llamó la atención del análisis fue su precio. A diferencia de otras mantequillas que cumplen parcialmente con la norma y tienen costos elevados, esta opción se mantiene como una de las más accesibles del mercado, con una presentación de 90 gramos a un precio aproximado de 25 pesos.
La marca que obtuvo esta evaluación positiva es Gloria, en su versión con sal, un producto de origen mexicano elaborado en la Ciudad de México. Según Profeco, se trata de la única mantequilla analizada que puede considerarse mantequilla de vaca pura, tanto por su composición como por su etiquetado.

Este tipo de estudios permite a los consumidores tomar decisiones mejor informadas y evita pagar más por productos que no cumplen con lo que anuncian. En un mercado donde abundan mezclas y sustitutos, identificar una mantequilla auténtica puede marcar la diferencia en sabor, rendimiento y calidad en la cocina.




