El ingeniero Rafael Carbajal desmintió una práctica común en la cocina y explicó por qué lavar el pollo puede ser más riesgoso que útil
¿Lavar o no lavar el pollo? Esa es una de las dudas más frecuentes al preparar esta proteína, pues muchas personas creen que enjuagarlo elimina bacterias, mientras que otras aseguran que no es recomendable. Ante la confusión, el ingeniero en alimentos Rafael Carbajal compartió su postura en un video de TikTok, aclarando el tema desde un enfoque profesional.
Carbajal respondió a una usuaria que presumía en la red social cuál era la «forma correcta de lavar el pollo», y fue enfático: “No, el pollo no se lava y ninguna carne”. El experto advirtió que esta práctica no solo no elimina bacterias, sino que puede esparcirlas por toda la cocina.
De acuerdo con un estudio del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el 26% de las personas que lavan el pollo terminan contaminando otros alimentos por contacto cruzado. Además, el 60% de las tarjas contienen bacterias que pueden transferirse a la carne cruda, aun si se limpia después.
En su explicación, Carbajal detalló que al entrar en contacto con el agua, el pollo genera micro gotitas que salpican la superficie, lo que vuelve muy difícil la desinfección total del área. Sumergirlo en recipientes tampoco ayuda: “Solo distribuyes los microorganismos por todo el pollo”, aseguró.
El especialista también rechazó el uso de vinagre blanco, bicarbonato de sodio u otros ingredientes de cocina para «desinfectar» la carne. Según estudios del USDA, estas soluciones no son efectivas contra bacterias como la campylobacter.
Por su parte, la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA) también recomienda no lavar el pollo antes de cocinarlo, ya que esto aumenta el riesgo de contaminación en utensilios, manos, ropa y superficies.
La mejor recomendación, concluyó Carbajal, es simplemente cocinar el pollo completamente, a una temperatura adecuada, para garantizar su inocuidad.




