Richard Anthony Jones fue liberado luego de que sus abogados encontraran a un hombre con un parecido casi idéntico, lo que llevó a testigos y a la víctima a dudar de la identificación que lo mantuvo preso durante casi dos décadas.
Lo que parecía un caso cerrado dio un giro inesperado cuando Richard Anthony Jones, un hombre condenado por robo agravado en Estados Unidos, recuperó su libertad después de pasar 17 años en prisión por un crimen que siempre aseguró no haber cometido.
La liberación ocurrió luego de que sus abogados encontraran a un hombre con un parecido físico extraordinario, lo que provocó que la víctima y varios testigos ya no pudieran afirmar con certeza quién había cometido el delito.
Un parecido que cambió el rumbo del caso
El caso fue retomado por abogados del Midwest Innocence Project y del Paul E. Wilson Defender Project de la Universidad de Kansas, organizaciones dedicadas a revisar posibles errores judiciales.
Durante la investigación localizaron a un hombre conocido como «Ricky», quien vivía cerca del lugar donde ocurrió el robo y tenía un aspecto prácticamente idéntico al de Richard Anthony Jones.
Cuando ambas personas fueron comparadas durante una audiencia, la víctima y varios testigos reconocieron que ya no podían distinguir con seguridad cuál de los dos era el responsable del asalto.
El juez ordenó su liberación
Tras analizar las nuevas pruebas, el juez Kevin Moriarty determinó que, con esa evidencia, ningún jurado razonable habría condenado a Richard Anthony Jones.
Aunque el otro hombre también negó haber cometido el robo, el tribunal concluyó que la identificación que llevó a la condena de Jones ya no era confiable.
Como resultado, el juez ordenó su liberación después de casi dos décadas en prisión.

La condena se basó en testimonios
El robo ocurrió en 1999 en un supermercado Walmart de Roeland Park, Kansas.
Durante la investigación no se encontraron huellas dactilares, ADN ni otra evidencia física que vinculara a Jones con el crimen.
Sin embargo, fue condenado principalmente con base en el reconocimiento realizado por la víctima y otros testigos.
La defensa también sostuvo que la rueda fotográfica utilizada por la policía era tendenciosa, ya que, entre las seis imágenes mostradas, únicamente la de Jones coincidía con la descripción del sospechoso.
Siempre sostuvo su inocencia
Durante el juicio, Richard Anthony Jones aseguró que el día del robo se encontraba con su novia y otros familiares en Kansas City, versión que no fue suficiente para evitar una condena de 19 años de prisión.
Después de varios recursos legales sin éxito, el caso fue reabierto gracias al trabajo de las organizaciones que revisan posibles condenas erróneas.
Su abogada, Alice Craig, relató que quedó sorprendida al descubrir el parecido entre ambos hombres.
«Nos quedamos helados al ver cuánto se parecían», afirmó.
Jones recuperó finalmente su libertad, en un caso que se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos de cómo una identificación errónea de testigos puede derivar en una condena injusta y cambiar la vida de una persona durante años.




