El exfuncionario Gou perdió todos sus bienes tras comprobarse manipulación de contratos y sobornos durante su gestión; la pena podría conmutarse por cadena perpetua.
La campaña anticorrupción en China volvió a mostrar su rigor tras la sentencia dictada contra Gou, exvicealcalde de Pekín, quien fue condenado a pena de muerte con suspensión por delitos de corrupción, sobornos y abuso de poder cometidos durante su paso por la administración pública.
La investigación judicial determinó que, entre 2012 y 2013, cuando fungía como vicealcalde, Gou manipuló procesos de adquisición y asignación de proyectos públicos, provocando pérdidas significativas al patrimonio estatal y afectando directamente los intereses económicos del país y de la ciudadanía.
Como parte de la sentencia, el tribunal ordenó la confiscación total de sus bienes personales y la devolución de todas las ganancias ilícitas al tesoro nacional, con el objetivo de resarcir parcialmente el daño causado al erario.
A pesar de la gravedad de los delitos —que justificaban la pena capital inmediata—, los jueces otorgaron clemencia al acusado. La resolución explica que esta decisión se basó en su colaboración durante el proceso, ya que confesó los hechos, devolvió el dinero obtenido ilegalmente y proporcionó información relevante para las investigaciones, factores considerados atenuantes.
No obstante, el fallo establece que, aunque la condena podría conmutarse por cadena perpetua, Gou no será elegible para reducciones adicionales de pena ni para libertad condicional, dejando claro el carácter ejemplar de la resolución.
El caso fue juzgado el 20 de agosto. Durante la audiencia, el exfuncionario se declaró culpable y expresó arrepentimiento, aunque esto no evitó que se le impusiera una de las sentencias más severas dictadas recientemente dentro del combate a la corrupción impulsado por el gobierno chino.




