El tradicional refresco mexicano llama la atención de los consumidores surcoreanos por sus sabores frutales, sus coloridas botellas de vidrio y su identidad ligada a la cultura mexicana.
Una de las bebidas más tradicionales de México está ganando popularidad al otro lado del mundo. Se trata de Jarritos, el refresco de sabores frutales que ha despertado el interés de consumidores en Corea del Sur, donde se comercializa como una bebida importada con una imagen prémium.
Mientras en México es común encontrar una botella de Jarritos en tiendas, taquerías, fondas y restaurantes, en el mercado surcoreano su percepción es distinta: se presenta como un producto extranjero atractivo para quienes buscan probar bebidas de otros países.
¿Por qué Jarritos se volvió popular en Corea del Sur?
Uno de los principales atractivos de la marca es su presentación. Sus coloridas botellas de vidrio, con un diseño que evoca épocas pasadas, han llamado la atención de consumidores jóvenes, quienes comparten fotografías y videos del refresco en redes sociales.
La promoción de la marca también ha contribuido a su reconocimiento internacional, al vincular elementos de la cultura mexicana con tendencias del entretenimiento surcoreano, como el K-pop y los K-dramas.
Asimismo, la aparición de botellas de Jarritos en manos de artistas y figuras del entretenimiento asiático ha despertado la curiosidad de sus seguidores y acercado el producto a nuevas audiencias.
De las taquerías mexicanas a los mercados asiáticos
La variedad de sabores es otro de los elementos que distinguen a Jarritos. A los tradicionales de mandarina, tamarindo, piña y limón se suman otras presentaciones disponibles en distintos mercados internacionales, como mango, guayaba, maracuyá, fresa, sandía y jamaica. Algunos de estos sabores pueden ser difíciles de encontrar en México.
La marca fue fundada en la década de 1950 por el químico mexicano Francisco “El Güero” Hill Ávalos y, de acuerdo con su historia oficial, actualmente tiene presencia en más de 45 países.
Así, el refresco que para muchos mexicanos acompaña unos tacos o una comida familiar adquiere otra imagen en Corea del Sur, donde su origen, su presentación y la variedad de sus sabores contribuyen a convertirlo en una bebida importada con un toque de exclusividad.




