La presunta responsable del feminicidio de Carolina Flores es buscada por autoridades tras una orden de aprehensión; su pasado político en Ensenada ha generado mayor atención al caso.
El feminicidio de Carolina Flores Gómez continúa generando indignación y nuevas revelaciones. Autoridades de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantienen la búsqueda de Erika María Guadalupe ‘N’, señalada como la principal sospechosa del crimen ocurrido en Polanco.
De aspirante política a prófuga
De acuerdo con las investigaciones, la mujer no era una figura desconocida en su estado natal, Ensenada. En 2016 participó como candidata a regidora dentro de una planilla del Partido de la Revolución Democrática.
Hoy, su nombre circula en redes sociales acompañado de fichas de búsqueda, luego de que un juez de la Ciudad de México emitiera una orden de aprehensión en su contra.
El crimen que conmocionó a la CDMX
El asesinato ocurrió el pasado 15 de abril de 2026 dentro de un departamento en Polanco. La víctima, de 27 años, murió tras recibir múltiples disparos con un arma de fuego calibre 9 milímetros.
Tras el ataque, la presunta agresora logró abandonar el lugar, lo que ha permitido que permanezca prófuga hasta el momento.
Un video clave y una frase que estremeció
Uno de los elementos más impactantes del caso es un video difundido en redes sociales, donde se observa parte de lo ocurrido dentro del inmueble. Según los reportes, la agresora siguió a la víctima hasta la cocina antes de dispararle.
Posteriormente, el esposo de Carolina —e hijo de la señalada— la confrontó con una frase que se ha vuelto viral:
“¿Qué hiciste, mamá?”
El material ha sido considerado una pieza clave dentro de la investigación.
Sin detenidos, pero con operativo activo
Hasta ahora, no se reportan personas detenidas por el caso. Sin embargo, autoridades capitalinas mantienen un operativo para localizar a la sospechosa, mientras continúan recabando pruebas.
El feminicidio ha generado una fuerte reacción social, no solo por la violencia del crimen, sino por el vínculo familiar entre víctima y agresora, lo que ha intensificado la exigencia de justicia.




