La empresa Telefónica acordó la venta de Movistar en México por 450 millones de dólares, en una decisión estratégica para reducir su presencia en América Latina
La compañía española Telefónica concretó la venta de su filial en México, conocida por operar bajo la marca Movistar, por un monto aproximado de 450 millones de dólares, marcando así su salida definitiva del mercado mexicano tras más de dos décadas de operación.
El acuerdo fue alcanzado con el consorcio Melisa Acquisition, integrado por la firma tecnológica Oxio y el fondo Newfoundland Capital Management, aunque el cierre aún depende de la aprobación de autoridades regulatorias en México.
¿Qué pasará con los usuarios?
Pese al cambio de propietario, se prevé que los servicios continúen con normalidad, sin afectaciones inmediatas para los millones de usuarios en el país.
El nuevo grupo inversionista ha adelantado que buscará modernizar la oferta de telecomunicaciones, apostando por nuevas tecnologías y modelos más eficientes. Además, la transición se completaría hacia el tercer trimestre de 2026, manteniendo los acuerdos actuales de cobertura.
Una estrategia global
La salida de Telefónica responde a una estrategia más amplia para reducir su presencia en América Latina y concentrarse en mercados más rentables, como Europa y Brasil.
En los últimos años, la empresa ha vendido o reducido operaciones en distintos países de la región, con el objetivo de disminuir su deuda y simplificar su estructura corporativa.
Especialistas señalan que factores como la alta competencia, los costos del espectro y la fuerte presencia de otros operadores complicaron la rentabilidad del negocio en México.
Un modelo que anticipaba la salida
Desde 2019, Movistar ya operaba bajo un esquema más ligero, utilizando infraestructura de otras compañías para reducir costos, lo que anticipaba su eventual salida del país.
Este modelo permitió mantener operaciones, pero también evidenció los desafíos del sector en un mercado altamente competitivo.
Fin de una etapa
Con esta operación, Telefónica cierra un ciclo de más de 20 años en México, donde llegó a posicionarse como uno de los principales jugadores en telefonía móvil.
El movimiento abre una nueva etapa en el sector de telecomunicaciones, con la llegada de nuevos actores que buscarán ganar terreno en un entorno marcado por la innovación y la competencia.




