La pareja acusa a una clínica de Estados Unidos de haber confundido embriones durante un tratamiento de fertilidad; temen que sus embriones hayan sido implantados en otras personas
El sueño de Steven Mills y Tiffany Score de convertirse en padres se transformó en una pesadilla legal y emocional luego de descubrir que el bebé que concibieron mediante un tratamiento de fertilidad asistida no es biológicamente suyo. La pareja presentó una demanda contra Orlando Fertility Center, clínica ubicada en Estados Unidos, así como contra su director, Milton McNichol, por una presunta confusión de embriones.
De acuerdo con la denuncia, los hechos se remontan al año 2020, cuando el matrimonio acudió a la clínica para someterse a un procedimiento de fertilización in vitro. Durante el proceso, los embriones fueron creados y posteriormente implantados, bajo la confianza de que pertenecían a la pareja. Sin embargo, con el paso del tiempo, comenzaron a surgir dudas.
La sospecha se originó debido a la apariencia física del bebé, la cual no coincidía con la de ninguno de los padres. Ante esta inquietud, Steven Mills y Tiffany Score decidieron realizarse una prueba genética de ADN, cuyos resultados confirmaron lo impensable: ninguno de los dos es el padre biológico de la menor.
Tras conocer el resultado, la pareja acudió a las autoridades para que se investigue lo ocurrido dentro de la clínica, pues su principal preocupación es que sus propios embriones hayan sido implantados en otras personas. Existe el temor de que actualmente alguien esté embarazada con sus embriones, o incluso que ya hayan nacido uno o más hijos biológicos de ellos sin que lo sepan, lo que podría generar un conflicto legal y emocional de grandes dimensiones.

Según la información presentada ante el tribunal del Condado de Orange, el embrión habría sido implantado en marzo de 2025, y la bebé nació en diciembre del año pasado. No obstante, ahora está plenamente confirmado que el embrión no pertenecía a los entregados por la pareja para el tratamiento.
Los demandantes exigen que Orlando Fertility Center explique de manera clara qué fue lo que ocurrió, así como que la institución asuma los costos de las investigaciones genéticas, legales y médicas que han tenido que realizar para esclarecer el caso. Además, solicitan una reparación por los gastos económicos y el daño emocional ocasionado por el presunto error.
Hasta el momento, la clínica no ha emitido una postura pública definitiva sobre lo sucedido, y la investigación judicial continúa. El caso ha generado atención mediática debido a la gravedad del presunto fallo y a los cuestionamientos que plantea sobre los protocolos de seguridad y control en los tratamientos de reproducción asistida.




