General Motors anunció el martes 13 de junio por la tarde el traslado parcial de su producción desde México hacia Estados Unidos, en un golpe contundente para la industria automotriz nacional, una de las columnas vertebrales de la economía mexicana durante las últimas décadas.
La decisión implica que los modelos Chevrolet Equinox y Blazer dejarán de ensamblarse en la planta de Ramos Arizpe, Coahuila, para pasar a fabricarse en Orion Township, Michigan, donde inicialmente se proyectaban pickups eléctricas. El giro responde a la caída en la demanda de autos eléctricos y al endurecimiento del entorno comercial, especialmente por los aranceles del 25% a las exportaciones mexicanas impuestos por el expresidente Donald Trump.
Más de 3,500 trabajadores ya han sido impactados por un paro técnico en la planta de Coahuila. Pero la inquietud se extiende a otras sedes como Silao, San Luis Potosí y Toluca, donde GM produce pickups, SUVs, motores y transmisiones. Estas podrían verse afectadas si continúa la tendencia de relocalización de inversiones al norte del continente.
México había mantenido una ventaja competitiva por su mano de obra calificada y costos reducidos, pero el nuevo escenario arancelario ha comenzado a erosionar esas fortalezas. Ford, que ya expande su producción de pickups eléctricas en EE. UU., y Stellantis, que produce el Jeep Compass en Toluca, podrían seguir el mismo camino si la incertidumbre comercial persiste. Incluso Toyota y Honda, con operaciones en Guanajuato y Celaya, respectivamente, podrían reconsiderar su estrategia.
El efecto dominó podría impactar a proveedores de autopartes, logística y pequeñas empresas, lo que pondría en jaque a toda la cadena de suministro automotriz en el país.
Mientras tanto, otras firmas aprovechan la coyuntura. La automotriz china Geely nombró a Bryan Wu como nuevo director general en México, lo que subraya su compromiso con el mercado nacional y su posible expansión hacia Centroamérica.
En contraste con la salida de inversiones, Heineken anunció una inyección de 2,750 millones de dólares hasta 2028 para el sureste mexicano, con una nueva planta en Kanasín, Yucatán. El proyecto, liderado por Oriol Bonaclocha, generará empleos y fortalecerá la cadena de valor cervecera en una región con creciente dinamismo económico.
Por su parte, Grupo México Transportes, de Germán Larrea, confirmó su salida de la Bolsa Mexicana de Valores, reflejando una tendencia entre empresas nacionales que se retiran del mercado por baja liquidez y escasas valuaciones. El caso reabre el debate sobre la necesidad urgente de reformas estructurales para revitalizar el mercado accionario mexicano.
Finalmente, en un esfuerzo por fortalecer al tejido empresarial, Banco Santander y la Secretaría de Economía lanzaron el programa “Impulsa tu MiPyME”, ofreciendo capacitación gratuita en línea a través de Santander Open Academy. Este tipo de alianzas público-privadas son fundamentales para impulsar el crecimiento económico regional, sobre todo en un entorno donde las grandes industrias enfrentan amenazas externas.
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