El presidente de Estados Unidos confirmó que Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales, tras una operación nocturna autorizada semanas antes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó una fotografía del mandatario venezolano Nicolás Madurodetenido, confirmando oficialmente su captura y traslado a territorio estadounidense junto con su esposa Cilia Flores. Ambos fueron enviados desde Venezuela a Nueva York, donde enfrentarán imputaciones federales por delitos de narcotráfico y posesión de armas ante tribunales del Distrito Sur de Manhattan.
De acuerdo con fuentes de la Administración, Trump autorizó la operación días antes de Navidad, aunque su ejecución se retrasó por factores operativos. Entre ellos, condiciones meteorológicas adversas que comprometían la precisión de una misión basada en helicópteros y control aéreo, así como la prioridad otorgada por el Pentágono a un ataque contra objetivos yihadistas en Nigeria durante las fiestas decembrinas. El plan quedó en espera hasta que, ya entrado enero, se abrió una ventana considerada óptima, momento en el que Trump dio la orden definitiva.
Pasada la medianoche de este sábado, se registraron múltiples detonaciones y el sobrevuelo de aeronaves en Caracas y otros puntos del país. Los ataques se concentraron en instalaciones militares clave, entre ellas la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda (La Carlota), el complejo de Fuerte Tiuna, el puerto de La Guaira, así como objetivos en los estados de Miranda y Aragua.
Durante la operación se emplearon aeronaves y helicópteros para asegurar el control del espacio aéreo y facilitar la extracción. Según la información disponible, las fuerzas venezolanas no ofrecieron una resistencia significativa, lo que permitió un despliegue limitado de efectivos estadounidenses para asegurar el perímetro, ejecutar la detención y evacuar a los capturados sin un enfrentamiento abierto.
Trump siguió la operación en tiempo real desde Mar-a-Lago, acompañado por mandos militares, a través de enlaces de video. Posteriormente describió el operativo como “ver una película”, destacando la rapidez y coordinación del despliegue. El mandatario aseguró que la misión fue un éxito, sin bajas estadounidenses, aunque reconoció que algunos efectivos resultaron heridos leves y regresaron sin complicaciones.
La extracción se produjo durante un asalto nocturno en el que fuerzas estadounidenses irrumpieron en el lugar donde se encontraba el presidente venezolano. Según fuentes cercanas al operativo, Maduro y Flores estaban en un dormitoriocuando fueron sorprendidos y detenidos. Ambos quedaron bajo custodia en cuestión de minutos. Inicialmente surgieron dudas legales, ya que solo Maduro figuraba formalmente imputado; sin embargo, horas después la fiscal general PamelaBondi anunció nuevas imputaciones que incluyeron también a Flores, despejando el marco legal de la detención conjunta.
La Casa Blanca no notificó previamente al Congreso bajo la Resolución de Poderes de Guerra, argumentando que no se trató de una acción bélica contra un Estado soberano, sino de una operación de aplicación de la ley para detener a un prófugo de la justicia estadounidense. Esta interpretación provocó críticas inmediatas entre demócratas y algunos republicanos, que exigieron explicaciones sobre la base legal y la falta de consulta previa. Con el paso de las horas, el respaldo republicano se consolidó, especialmente en el Senado, donde se defendió la actuación como legítima y limitada.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que la operación fue estrictamente dirigida a ejecutar una orden judicial, y que el uso de la fuerza se limitó a proteger a los agentes. Aseguró que no se prevén nuevas acciones en Venezuela ahora que Maduro se encuentra bajo custodia y será puesto a disposición de los tribunales federales.

Desde el verano, Trump había endurecido sus advertencias a Maduro, vinculando al régimen con narcotráfico, terrorismo y presión migratoria sobre Estados Unidos. En agosto, habló de una nueva fase contra los llamados narcoestados y autorizó una intensificación de operaciones militares y de inteligencia en el Caribe y el norte de Sudamérica. En noviembre, mantuvo un contacto directo con Maduro, sugiriéndole abandonar el poder y salir del país, un mensaje en el que participó también Rubio.
Tras la captura, Caracas vivió horas de parálisis parcial, con cierres de comercios, interrupciones del transporte, presencia disuasoria de efectivos armados y cortes eléctricos puntuales derivados de los ataques. El régimen evitó aclarar quién ejercía el poder de facto, insistiendo en la vigencia de la Constitución y decretando Conmoción Exterior, sin anunciar una sucesión formal.
La reacción internacional fue inmediata. Países como Brasil y Colombia denunciaron la violación de la soberanía, mientras otros llamaron a la contención. En Estados Unidos, el foco pasó rápidamente del plano militar al judicial, con la activación de protocolos de seguridad para detenidos de alto perfil en Nueva York. La Administración insistió en que la operación ha concluido y que el proceso continuará en los tribunales, aunque los demócratas anunciaron su intención de abrir investigaciones en el Capitolio.




